jueves, 31 de enero de 2013

004 - “Verte con otra”

Comimos una pizza que estaba deliciosa, sobre todo porque después de tanto sexo, el apetito se abre. Sebastián hace un chiste que me causa gracia y me ofrece un poco de cerveza. Está bien helada, ideal y como ya tenía comida en el estómago, la acepto encantada. Suena un celular, el de él y atiende sonriendo. ¡Siempre está de buen humor! Dice algo acerca de no volver a la oficina y que va a tener el celular apagado. Se compromete a revisar un asunto el lunes a primera hora y corta.

- Mi fin de semana empezó en el mismo momento en que me dijiste que si, linda, nada de interrupciones y menos, si son por trabajo
- Entonces, voy a apagar mi teléfono.
- Me parece muy bien, Verito, tu fin de semana, también empezó antes
- ¿Te puedo pedir un favor?
- El que quieras
- No me digas “Verito”, lo detesto

Él sólo se ríe y promete no volver a decirme de esa forma. Algo en Seba, porque quiere que le diga así, despierta lo mejor de mí. Y no me creo que pensara que era un idiota, porque nada más lejos de él. Es muy divertido, inteligente, tranquilo y un amante de antología. ¡Este me jodió el sexo! Dudo que otro hombre me haga las cosas que él me hizo y me guste tanto. Debo haber fruncido el ceño o algo, porque me mira intrigado

- ¿Qué te pasó, Vero? ¿Por qué esa cara?
- ¿Qué cara?
- Te pusiste seria de repente
- Nada importante, vos no te preocupes
- Tenés razón, linda, no me voy a preocupar, me voy a ocupar

En medio micro segundo, lo tengo sobre mí, besando y tocando todo y me sigue encantando. Es tan viril, tan sexy. Me acaricia por encima de la ropa y yo siento que me quemo. Su lengua se mete en mi boca y sigo fascinada. Esta vez, ni me lleva a la cama, me lo hace ahí, sobre la alfombra. Salvaje, rudo, voraz, IN - CRE - Í - BLE.

Todo ese viernes me las pasé encamada con él. A media mañana del sábado, me llevó a casa y me despidió con un beso que por poco hace que lo viole en el auto. Promete que volveremos a tener un encuentro de estos y muy pronto. Según dice, no se sació de mí y no cumplió con todas las fantasías que le genero. Me sonríe y se va y yo me quedo pensando en cómo un tipo como ese, puede tener fantasías conmigo.

Mi vieja me ve llegar y saca un mate de la galera. Mientras lo tomo, pienso en lo grande que es mamá. Ya  tiene 49 y se le ve cansada, pero, por suerte, pudimos sacarle la jubilación anticipada y ahora en vez de trabajar por un sueldo, hace lo que le gusta: porcelanas frías que pinta y vende. No gana mucho en plata, pero está feliz y ya era hora que lo fuera. Además, aunque no vive con nosotras, mi hermano, Darío, siempre le trae lo que hace falta y guita y yo, no le dejo que pague ni una cuenta. A ella le toca disfrutar y vivir lo más holgadamente posible.

Como si supiera lo que pienso, me da un beso en la frente y me ofrece hacer unas tortafritas. Yo acepto y me dice que mientras me doy un baño, ella las cocina. Mamá no pregunta nada, sabe que el algún momento, le voy a soltar la lengua, pero esta si que no se la espera, se va a caer de culo cuando lo sepa.

Sorpresivamente, para el mediodía, Darío llega con la comida y muy contento. Él dice que le salió bien un trabajo y que quiere festejar, pero yo se que lo que quiere decir es que el afano fue un éxito y no lo agarró la policía. ¡Bien por él! Y, la verdad, que el pollo con papas fritas, estaba bárbaro.

Me voy a dormir un poco. Sebastián no me dejó descansar por más de media hora y me siento exhausta, pero muy bien atendida.

Suena mi teléfono y lo agarro, muy adormilada. Un mensaje de texto de Valentina, mi mejor amiga. Hoy hay fiesta en casa de Marcos y, al parecer, tenemos que ir si o si. Le respondo que si y que no joda porque estoy durmiendo. Amo a Valen, es la mejor mina del planeta, pero ella y sus fiestas, a veces, me sacan de quicio. No trabaja, sus padres le bancan la carrera y el departamento, mientras ella termina la universidad y como ahora está en un receso, el tiempo le importa tres carajos y se olvida que los demás, no tenemos su suerte. Me escribe de nuevo: “Perdoná, carajita, cuando te levantés, avisame y te llamo. Me tenés que decir qué hiciste ayer, desgraciada, que tuviste el celular apagado todo el día”.
Pienso en las doce llamadas perdidas de ella que tenía en el teléfono cuando lo prendí y me río. ¡Qué aparata es!
Me acomodo para volver a dormirme y mi cabeza viaja hasta Sebastián y las horas geniales que pasé con él. YA QUIERO QUE SE REPITA

La casa donde se hacía la fiesta era muy grande, como la de las revistas que muestran la vida de la gente rica y poderosa. Valen habla con todo el que se parece en nuestro camino. Marcos se acerca a nosotras con dos porrones de cerveza bien fría. Saluda con toda su cordialidad y nos da la bebida. Hablamos un rato del calor que hace y de cómo se dio la fiesta y nos lleva al centro de todo.

Debe haber como 300 personas, por lo menos y entre toda esa gente, y aunque mis ojos no lo quieran creer, veo a Pablo.

No se murió, no se enfermó y no parece haber sido abducido por extraterrestres, como conjeturé antes de irme con Sebastián.
Pienso en mi jefe y me doy cuenta que desde la pizza y hasta este preciso momento, no había vuelto a pensar en Pablo, pero él está ahí y ni se da cuenta que yo estoy también.

Una rubia de tetas grandes y culito firme se le acerca y lo besa en la mejilla.
Mi hígado explota irremediablemente y se me pasan por la cabeza las mil y una maneras de torturarla.
Decido que la mejor forma es dejarla encerrada con el cerdo de la calle Darragueira. Meterla en un cuarto, atarla y dejar que el gordo choto ese, le haga todas las mierdas que me grita a mí. Igual, al final, desisto de esa idea, porque eso sería algo que el cerdo podría disfrutar y no tengo ganas de facilitarle placer.

La rubia no sabe que estoy planeando que sufra horriblemente y quizás sea su ignorancia ante esto, pero como provocándome, le da un beso a Pablo y él la besa también, la abraza. ¡¡No!! Esa boca tiene que ser sólo mía

Sus ojos me encuentran de golpe y Batista se pone colorado. Se me acerca con la rubia tetona y me saluda. Pongo mi mejor sonrisa y con toda la amabilidad que puedo simular tener en ese momento, respondo al saludo.

Pablo me dice que la falta de ayer está justificada y hago ademanes que le demuestren que no tiene importancia.

¡Claro! Faltaste al trabajo para cojerte a esta vedette de cuarta. Pues dudo que te la hayas pasado mejor que yo con Sebastián, porque ese si que sabe cómo dar placer y no creo que vos puedas ser tan complaciente en la cama.

Valentina me toca el brazo, saluda y me lleva a otro lugar. Salimos al jardín de la casa y el aire fresco me sienta bien. Sin embargo, algo en mí está distinto, cambiado. Giro la cabeza y veo a la rubia. Si fuera Hulk, en este preciso instante, esa mujercita estaría siendo desgarrada por mis verdes y furiosas manos. Me siento muy enojada, molesta, Pablo es para mí y para nadie más, eso ya lo tenía decidido.

Mi vieja me mira y se le nota que había estado llorando. Me besa la frente con adoración.

- ¿Cómo te sentís, hija?

Miro alrededor y estoy en un hospital

- Te desmayaste ayer en la fiesta, Verónica…

003 - “Estreno”


Y como si el mundo dependiera de eso, aunque, en ese momento, para nosotros EL MUNDO era eso, Sebastián me penetró con todas sus ganas contendidas. Al principio, se quedó bastante quieto y cuando yo empezaba a pensar que era el tipo más soso del mundo para el sexo, me di cuenta que su quietud se debía a que pretendía sacarme la ropa del todo y sacársela él. Debería no pensar tanto en las cosas. Me refiero a no hacerlo segundo a segundo, sino a ver la foto entera y recién sacar conclusiones. NOTA MENTAL: Verónica, dejate de analizar todo y viví un poco más…

Lo ayudo, por supuesto. Tengo su coso dentro de mi cosa y quiero guerra, pero desvestidos es mucho mejor. Sebastián me mira y no deja de sonreír. Es mucho más lindo de lo que había notado. Sus ojos verdes se transparentan y su boca tiene, justo en la comisura, un pequeño lunarcito que es muy sexy. ¡¡QUÉ GANAS DE BESARLO HASTA QUE SE LE BORRE!! Cuando me saca el corpiño, me acaricia de un modo que me pone la piel de gallina… ¿Por qué Pablo no habrá llegado a tiempo al trabajo? ¿Pidió cambio de horario y no me acuerdo? ¡¡¡VERÓNICA, CONCENTRATE!!! Tenés un adonis desnudándote y besándote hasta la sombra, ¡no pensés en nada, ni en nadie más! El lunar de Sebastián, si, ¡cómo se lo arrancaría a besos!
Llevo mis manos hasta el cinturón y lo aflojo. Desabrocho el pantalón e inevitablemente, Seba tiene que salir de adentro mío, pero no lo tomo como algo malo, al contrario, ya que lo tengo tan a mano, le doy una buena probada…

- ¡¡Nena, no parés!! - Dice y me agarra la cabeza

Lo miro desde abajo y darme cuenta de lo mucho que goza el sexo oral, me excita más todavía. ¿Me acaricia? ¡No me la creo! Los tipos, generalmente, cuando se la estás mamando, te agarran la cabeza y quieren que te llegue hasta las cuerdas vocales, más o menos, pero Sebastián me sonríe y me acaricia el pelo, los hombros… Si. Mueve su pelvis, pero deja que maneje todo yo. Le aprieto el culito y ¡Dios! Lo tiene perfecto y puedo notar que lo calienta más de lo que está, porque su coso se pone más duro todavía.

- Vení, mi amor, quiero estar en vos… - Suelta dulcemente y me ayuda a levantarme

Este tipo no es de esta tierra. Me acuesta y me da una sesión de sexo oral él a mí y, ¡Cristo resucitado! ¡Lo hace muy bien! Su lengua y sus labios se mueven como si estuvieran en mi boca, pero están en mi cosa… ¿¿Por qué me cuesta tanto decir PENE o VAGINA?? Toda la vida fui así y se muy bien lo que son y si que me gusta juntarlos, pero ni pensando me sale llamarlos por su nombre… ¡¡Voy a acabar!! Sebastián me está llevando a un orgasmo con su lengua. Es la primera vez que alguien hace eso por MMMMMMMIIII… ¡¡Llegué!! Esto excede todo lo que pude haber vivido. Mi primer clímax por sexo oral…

Lo miro y le sonrío tan satisfecha. Es inverosímil que este tipo sea el mismo que hasta hace unas dos horas, me parecía un pelele acomodado en un puesto de jerarquía… Se acuesta encima de mí y me freanelea mucho. Se lo siento duro y quiero que me lo haga ya, no aguanto más y eso que acabo de tener un mega orgasmo.

- ¿Estás bien así o preferís otra postura? - Pregunta, complaciente
- Estoy perfecta y mejor que eso - Contesto y lo encierro entre mis piernas

Me penetra y los gemidos de los dos, suenan a película porno, pero acá, yo no estoy fingiendo nada y viendo cómo Sebastián se muerde los labios y me besa, entiendo que para él, también es muy real. Me agarra la cintura y después me mete las manos por debajo del traste, trabando mi cadera hacia la suya y empieza a entrar y salir velozmente. ¡¡Nunca pensé que algo tan rápido, podía ser tan placentero, Dios!! Me da sin tregua y yo sólo puedo gemir. Tiene mucha resistencia porque no aminora el ritmo para nada y… No, no puede ser, llego a otro orgasmo y él se da cuenta y me la mete lo más profundo que puede, besándome, acompañándome, conteniéndome y ayudando a que el momento tan espectacular, dure lo más que se pueda. Necesito que Sebastián acabe conmigo, quiero y deseo escucharlo gozando, satisfecho. Este pensamiento, me calienta más todavía. NOTA MENTAL: Es la primera vez que me importa el orgasmo ajeno y es la primera vez también, que estoy con un tipo a quien, EVIDENTEMENTE, le importa que yo tenga mis clímax.

El amante retoma su labor, pero ahora quiero jugar más activamente así que lo hago girar y me le subo encima. Lo beso de arriba a abajo y cuando llego a su… ¡Pene! Si, se llama pene y me encanta, ¿por qué me hago la boluda? Como decía, llego a su PENE y se me ocurre una idea.

- ¿Tenés más preservativos?
- Si, en el cajón de mi mesa de luz - Responde, sorprendido - ¿Por?
- ¡Ya vas a ver! - Le digo y busco unos cuantos condones más

Le saco el que tiene puesto y ahora si, le doy una buena dosis de placer con mi boca. Se lo beso completo, incluyendo los amigos colgantes y él, se retuerce de puro gozo. ¡¡Me encanta!! Abro un paquetito, saco otro *forro y se lo pongo con la boca. Después me siento encima y ¡A GALOPAR!

Mi jefe/amante, me agarra el culo y me ayuda a moverme. Para el momento en que acabamos, ya me tiene abrazada y me está lamiendo el torso y los pechos. Jadeantes, alcanzamos la cima al mismo tiempo y esa es otra novedad para mí.

- Me volviste loco, Vero - Comenta sin dejar de lamerme
- Ya somos dos, “jefe” - Respondo casi riendo
- Sabía que la iba a pasar muy bien con vos, pero esto supera mis expectativas y por mucho
- Yo ni sabía que la iba a pasar con vos, Sebastián, así que no hay pérdidas acá

Larga una carcajada contagiosa y nos reímos un rato. Después me acuesta con él y me abraza, en cucharita

- ¿Tenés hambre o sed? Pedime lo que quieras
- Un poco de sed
- Tengo gaseosas, jugo, agua, alcohol. Vos mandás
- Un poco de agua fresca. Alcohol no, porque no comí nada todavía
- Es verdad, el alcohol queda para más tarde, nena, te busco agua

Me muevo levemente y siento su pene en mis nalgas, cosa que me provoca y no quiero que se levante de la cama, quiero que me vuelva a tener para él. A propósito, le pongo el traste contra su pelvis y le gusta el gesto porque su coso se empieza a despertar

- Vero, no me hagas eso, por favor
- ¿Por qué no?
- Porque tengo muchas ganas de darte por atrás y no se si vos querés

A modo de respuesta, vuelvo a hacer lo mismo y ahora si, el coso se levanta y se pone duro.
Sebastián, siempre teniéndome en cucharita, me agarra los pechos otra vez y los estruja, logrando que de mi boca, salga un estrepitoso gemido. Acto seguido, veo un preservativo y se lo doy. Él busca algo, que después me doy cuenta que es un gel especial y mientras se pone el forro, me toca la vagina hasta que se da cuenta que ya me humedecí por completo. Con su dedo, me da placer por delante y suavemente, su pene va entrado por detrás…

Nunca sentí tanto placer en mi vida. Con Sebastián, el sexo es otra cosa a la que yo creía o practicaba. Lo siento dentro de mí y me toca por todos lados, busca darme satisfacciones y dárselas a él, pero al mismo tiempo y eso me es desconocido. Antes de acabar, se cambia de preservativo y me gira, penetrando por delante

- Me gusta mirar a los ojos en el momento del clímax, linda y más si los ojos que voy a ver son los tuyos

Sonríe y me besa mucho, apasionado, fogoso. Le sonrío, porque es imposible no sonreírle a un hombre que te trata así y entiendo que ya perdí la cuenta de la cantidad de orgasmos que tuve en este rato.

Sebastián Mendoza me tiene fascinada.

*********************REFERENCIAS************************

En Argentina:

*Forro: Es también utilizado como sinónimo de preservativo.

miércoles, 30 de enero de 2013

002 - “Salvador”

Es rara esta sensación. Sebastián me encanta, siempre me pareció atractivo. Idiota y atractivo, pero me toca de una manera que nadie antes me tocó. Me besa con unas ansias que desconocía y me gusta demasiado su boca en la mía. Se apoya sobre mí y le siento el miembro erguido. Estiro la mano y se lo agarro, para calmarle un poco las ganas, como su mano lo hace en mí. Su corazón late con mucha fuerza y, ahora que lo noto, el mío está igual de acelerado. Siempre supe que Sebastián me calentaba, pero no imaginé que a este punto. Realmente quiero que me arranque la ropa y me posea como un animal, pero comprendo que en este lugar, sería algo reprimido

- Mejor vamos a un telo, no quiero que nos guardemos nada -  Digo vehementemente
- Tenés razón, bombón, no quiero guardarme, ni que te guardes nada…

Se incorpora y me ayuda a hacer lo mismo y mientras me acomodo la ropa, me doy cuenta que mi mano no me dijo la verdad. Cuando le agarré el coso, supe que tenía un tamaño respetable, pero eso que mis ojos ven, es mucho más aún…
Lo miro y tengo tantas ganas de poseerlo

- Salí vos primero y esperame en el estacionamiento del supermercado, en diez minutos estoy ahí. Decí que te mandé a hacer una presentación o algo de eso y que no sabes si volvés
- ¿Tanto así?
- Una vez que me das la oportunidad, no te voy a dar tregua, Verónica, y no sabés las cosas que tengo ganas de hacerte
- (Sonrío con cierta maldad y lujuria) Ya quiero saber…
- ¿Querés saber?

Sin dejarme responder, me pone de bruces sobre el escritorio y se apoya en mí de nuevo, haciéndome sentir deliberadamente la dureza de su miembro

- Esto va a estar divertido, jefe… - Desafío

Mendoza me ayuda a arreglarme el pelo y la ropa. Me mira, me besa como un sacado y me deja ir. Bajo hasta mi cubículo y como si nada hubiese pasado o fuera a pasar, le digo a mi asistente que tengo que salir de urgencia a dar una conferencia y que probablemente, ya no regrese. Lautaro asiente, ignorante de lo que sucedía.
Doy una última mirada y él no estaba todavía. Veo pasar a Sebastián y alejo a Pablo de mi cabeza, ¡tengo que revolcarme y sudar con ese rubio de mi jefe, definitivamente!

Salgo rápido, dando pasos cortos. Llego a la calle y el calor no se aguanta. Camino en dirección al supermercado y sonrío descaradamente, gozando lo que va a pasar, desde antes que suceda. El miembro de mi jefe vuelve a mi cabeza y lo quiero con desesperación. Apuro el paso y las dos cuadras que me separan del estacionamiento, se me hacen eternas. La humedad entre mis piernas no me deja pensar claramente. De repente, a unos cincuenta metros de mi destino, la lujuria desaparece de mi cuerpo por completo y de cuajo: el gordo sorete se me aparece de frente y me mira las tetas sin ningún reparo

- ¡Qué buena estás, mamasa! - Dice sonriendo como si fuera el hombre más deseado de la tierra
- ¡Qué asco me das! - Espeto, con todo mi desprecio a flor de piel - No te toco ni con un palo, cerdo…
- ¡Las cosas que le haría a esa boquita! - Contesta, sonriendo aún
- Esta boquita está a muy lejos de tu rango… Sos un mugriento, grasoso y desagradable gordo pajero y te voy a agradecer que no vuelvas a joder - Respondo y sigo mi camino

Una mano me agarra fuerte y cuando lo enfrento, el gordo me mira con un gesto de cagarme a palos, pero no me amedrenta

- ¿Qué pasa, sucio? ¿Me vas a pegar?

El sudado y cochino gordo, levanta su mano y cuando está por abofetearme, una senda trompada en la cara, lo hacer retroceder.
Viró mi cabeza y los ojos verdes de Sebastián, echaban chispas de rabia

- Ni se te ocurra, pedazo de mierda…

Mi “héroe” me mira con ternura.

- ¿Te hizo algo?
- No. Es un pelotudo que se cree Brad Pitt, nada más…

Nos damos vuelta y seguimos caminando. El coche de Mendoza estaba a unos cuantos pasos. Subimos y él arranca. Nos mantenemos en silencio durante varios minutos y cuando estábamos bastante alejados de los alrededores de la empresa, por fin habla.

- Si no querés hacerlo, lo entiendo. Fue feo lo que pasó… - Sonríe sinceramente y me besa la mano
- ¿No querer? Justamente después de lo que pasó, es que más ganas tengo – Digo, devolviendo la sonrisa - Ahora, además de mi jefe, sos mi salvador y si ya me gustabas, ahora me encantás

Sebastián ríe complacido y me promete llevarme a un lugar del que no me voy a olvidar en la vida. En el trayecto, hablamos de cosas triviales, superficiales y hasta banas, pero eso nos hace reír y el ambiente mejora más a cada segundo. Empiezo a creer que mi jefe no es ningún idiota y que sólo “se viste para el puesto que ocupa”. Como gerente de Prisma, tiene que adoptar un rol, pero afuera, es evidente que sale a la luz el hombre encantador que realmente es…
Media hora más tarde, llegamos a un lujoso departamento. Era gigante y tenía todo lo que cualquiera pudiera desear. Desde una televisión como de dos metros cuadrados, hasta los muebles más exquisitos que pudiera comprar el dinero y el buen gusto

- Esto es del dueño de Prisma -  Se excusa – Me deja quedarme. Ya sabés que él sólo viene dos o tres semanas al año y es un lugar genial, no pago alquiler, tiene de todo…

Sebastián sonríe y quiero tirarme encima suyo, besarlo, excitarlo, tocarlo, pero necesito saber qué tiene planeado, ¿por qué me trajo acá? ¿Por qué intervino cuando el gordo iba a pegarme? ¿Desde cuándo me desea? En la oficina, él habló de llevar meses queriendo conmigo y justamente, hacía sólo unos cuantos meses que él había llegado a trabajar con nosotros. ¿Será que le gusté desde el primer día? Y pensar que yo creía que andaba con la trola de contaduría. Tal vez si salga con ella y la traiga acá. Ese pensamiento me molestó demasiado y debe haber sido una molestia muy notoria, porque mi salvador me tomó de las manos y me preguntó si algo me sucedía y la verdad que la sola noción de creer que él traía a todas las locas con las que se acostaba, a este mismo lugar, me revolvía el estómago de la bronca. Disimulé mi malestar con lo del gordo putrefacto y Sebastián me acercó a su cuerpo de nuevo, me pasó los brazos por la espalda y me besó. Pero esta vez no había urgencia, aunque las ansias seguían intactas. El movimiento de su lengua en mi boca era exacto, perfecto, delicioso y me provocada comerle la boca a él, así que comencé a dejarme llevar. Los besos duraron varios minutos y, de la nada, el señor separó su erguido pene de mi pelvis y preguntó con toda jovialidad

- ¿Querés comer o tomar algo?

Antes de enojarme, pensé lo más fríamente que fui capaz y supuse que él quería que yo también lo buscara

- Si, quiero comerte a vos y entero, Sebastián, de pies a cabeza…

Se ve que pensé bien, porque apenas esas palabras salieron de mi boca, ya tenía esa lengua inquieta de nuevo, paseando por mi paladar…

Le saqué el saco y él me metió las manos por debajo de la pollera, bajándome la tanga. Me abrió la blusa y me saboreó los pechos como si fuera un experto. Rodeaba el pezón con la lengua y luego, succionaba con firmeza y fuerza y yo sentía que las piernas ya no dependían de mi sistema nervioso. Como si lo hubiera notado, me alzó y yo lo atrapé con mis extremidades. Caminó un poco y llegamos a un cuarto con la cama más grande que he visto en toda mi vida y el colchón más cómodo del planeta. Apenas me acostó, sacó un preservativo de su bolsillo, se lo puso y me tocó y besó hasta mis gemidos evidenciaron que mis profundidades, estaban listas para recibirlo

martes, 29 de enero de 2013

001 - "Despertares"

Pablo entra y me besa apasionadamente. No le importa que nuestros compañeros de trabajo nos estén mirando sin poder creerle a sus ojos. Siento su lengua húmeda dentro de mi boca y algo en mí, se estremece. Aprieto mis piernas con fuerza, una contra otra, intentando que mi desesperación y mis ganas no me jueguen una mala pasada, pero él sabe lo que siento y sabe lo que me provoca. Se apoya en mi cuerpo y puedo sentir cómo su miembro se endurece: ¡ME DESEA! Muevo mi pelvis hacia la suya y le muerdo el labio con ansias. Sus ojos de almendra se abren con sorpresa y deja de besarme. Me sonríe y me lleva con él. Nos metemos al armario de maestranza y ahí mismo, entre escobillones, baldes y trapos, me mete las manos por debajo de la pollera y acaricia mis nalgas con fuerza. Vuelve a besarme y lo hace bruscamente, mordiéndome...

- Te tengo unas ganas, nena, me tenés loco - Dice, agitado
- Haceme lo que quieras... - Respondo extasiada e igual de caliente

Se baja la bragueta y le agarro el soldado. Está duro y me tienta por demás. Me subo la pollera y Pablo me corre la bombacha. ¡Si! ¡Me va a hacer de todo y yo me muero por que lo haga!

El despertador suena, jodiéndome la vida. ¿Será que ni en sueños me voy a fornicar a este *pibe? Me doy cuenta que mis fantasías traspasaron los límites, llegando hasta mis sábanas. Me levanto y me doy un baño lo más frío que puedo. Saco la ropa de cama y la pongo a lavar.
En la cocina, mi vieja me está esperando con los *mates calentitos y mis tostadas de glúten saladas. Un poco de queso crema, un besote de mamá, los *verdes humeantes y si, mi mañana empieza bien.

Media hora más tarde, ya estoy camino a la oficina. Menos mal que vivo cerca y que no tengo que tomar ni *bondis, ni trenes, ni subtes, porque en esta ciudad, el transporte y las calles, siempre están para el carajo. Diez cuadras... Un kilómetro...
Mamá dice que debería comprarme un auto, porque caminando, estoy a merced del clima

- "Vero, hija, en invierno, te cagás de frío y en verano, te achicharrás de calor"...

Pobre mi vieja. Cargar con dos hijos y ser madre y padre a la vez. El hijo de puta de mi viejo, la cambió por una pendeja más chica que yo, que además de dejarlo sin un peso, le contagió una enfermedad de mierda. Se murieron los dos. Papá hace dos años y ella, un par de meses después. Mi hermano es un cabrón, pero siempre está al pendiente nuestro, A veces creo que es *chorro, porque sale de la nada con un montón de boludeces tecnológicas, pero no se, no lo creo capaz de matar una mosca. Aunque puede ser chorrro, pero no asesino... ¡Da igual! Es su vida y mientras no lo agarren y no deje a mi mamá sola, me doy por bien servida.

Llego a la esquina de Darragueira y está el gordo sorete ese. Siempre tiene alguna estupidez para decirme y la de hoy, ¿será...?

- ¡Cómo me gustaría ser cuaderno para que me borres con esas gomas, mamita! - Grita, caliente como yo en mi sueño... ¡¡Qué gordo *forro y *pajero!!
- ¡Cómo me gustaría tener una escopeta y darte un tiro entre ceja y ceja, pelotudo! - Digo para mis adentros...

Faltan dos cuadras y ahora estoy pasando por el almacén de mi tía Beba. Ella sale, me da otro mate y un beso en la frente. Es una mujer muy dulce, buena y la mejor amiga de mamá. Creo que mi hermano se la *empoma cada tanto, pero no estoy segura. Beatriz, "Beba", tiene cuarenta y tantos, pero parece de treinta y es muy linda. Todo el mundo se la quiere meter a la cama... Yo no tengo quejas de ella y si se *garcha a mi hermano, ¡qué lo gocen!

Llego a mi trabajo y desde aquí y hasta las tres de la tarde, me transformo. Dejo de ser Verónica y paso a ser "Verito"... ¡Ajjj, lo odio! Pero el idiota de mi jefe me dice así y me la tengo que comer doblada. ¡Qué lindo va a ser el día que pueda renunciar y decirle todo lo que vengo acumulando! Claro, que antes de irme, le doy. Porque será muy idiota, pero está más bueno que comer pollo con la mano. Salvo que Pablo me de bola, porque si Pablo llegara a registrarme, no toco a ningún otro hombre, nunca más...

Mi cubículo dentro de "Prisma Entreprises" está ordenado, tal cual lo dejé ayer. Antes de sentarme, miro en su dirección, pero él no llegó. Hace cuatro meses que me ascendieron y desde entonces, soy la "supervisora costumer", me pagan el doble y hago la mitad, pero tengo que estar una hora más...

Enciendo mi computadora, ingreso mi usuario y contraseña y el panel de trabajo se abre ante mis ojos. ¡Me olvidé los lentes, puta madre! Ahora me va a dar un dolor de cabeza espantoso. Reviso mis pendientes, chequeo que las cosas estén en orden y vuelvo a mirar de soslayo. ¿Dónde está Pablo? Necesito verlo, necesito llevarlo al baño y hacerle todo lo que me quita el sueño o, más bien, todo lo que me humedece. A veces me mira y parece intrigado conmigo. Quizás le parezca raro que una mujer de 25 años, sea jefa de más de cien personas de treinta años en adelante. Batista... Pablo Batista tiene 31, es soltero, sin novia ni hijos. Mide poco más de un metro ochenta y tiene un cuerpo casi esculpido. No me olvido nunca de ese día en que fuimos todos a pasar un fin de semana a las sierras cordobesas. Ganamos un premio por alcanzar los logros anuales, en menos de seis meses y "Prisma Enterprises", nos llevó en avión. Pablo salió del hotel listo y preparado para meterse al río y ¡Dios! Casi tengo un orgasmo solamente de verlo. Recuerdo que me dijo: "Vero, no sabía que detrás del uniforme de trabajo tenías semejante figura. Estás muy linda". Yo sólo pensaba en cómo se le notaba el bulto con ese traje de baño y, otra vez, por poco y llego al clímax imaginando las cosas que podría hacer con ese soldado a mi merced...

Lleva más de diez minutos de demora, ¿le habrá pasado algo?
Sebastián Mendoza, mi jefe, interrumpe mis preocupaciones.

- ¡Verito! Dejá todo lo que estás haciendo y vení conmigo a la oficina de arriba. Tenemos un asunto muy complicado, linda...

Le afirmo con la cabeza y dejo a Lautaro, mi asistente, a cargo de todo. Agarro mi celular y subo a la oficina. Entro y Sebastián todavía no había llegado. Me siento en una de las sillas y miro alrededor. ¿Qué irán a hacer en este piso? Por el momento, solamente tienen este despacho, pero hay lugar de sobra como para albergar otros cien empleados más. El piso es enorme y luminoso, se trabajaría muy bien acá.
Mendoza entra y sonríe.

- Hola, Verito... (Me mira) ¡Estás más linda que antes! ¿Te hiciste algo? - Dice, sin dejar de mirarme el escote
- No, jefe, estoy igual que siempre - Contesto con mi mejor sonrisa, mientras le miro disimuladamente la bragueta. ¡Está para tenerlo durante horas atado a la cama!
- ¿En qué pensás? - Pregunta inocentemente
- En hacerte gritar mi nombre toda la noche - Quisiera responder - En lo que me trajo a esta oficina - Digo, finalmente. - ¿Qué pasó? - Pregunto
- Nada, dije eso para que nadie fuera a venir a interrumpirnos - Dice, sonriendo y se nota que me mira las tetas, casi babeando
- No entiendo - Bufo, queriendo hacerme la ofendida, pero la realidad es que su mirada lasciva, me calienta
- ¿Puedo ser sincero con vos? -  Interroga
- ¡Claro! - Contesto

Sebastián se pone de pie y viene hasta donde estoy yo. Me levanta de sopetón y me besa, pegando su cuerpo al mío y tocando mis nalgas. Me gusta cómo sus manos me aprietan y cómo me apoya la pelvis, para hacerme dar cuenta que tiene una erección.

- Quiero tu cuerpo, me gustás. Llevo meses batallando con esto, pero me tenés muy caliente, Verónica. No doy más - Dice a medida que me recuesta sobre el escritorio.

Me doy cuenta que esto que sucede, se parece a mi sueño, pero no es Pablo, sino Sebastián el que me quiere dar y la verdad, me encanta este tipo. Para entretenerme y pasar noches de sexo desenfrenado, nada más.

- ¿Lo hacemos acá o preferís ir a un *telo? - Pregunta

No se para qué cuestiona el lugar, si ya se bajó el cierre del pantalón y tiene al amigo afuera.

- Acá me gusta más - Le digo, lo beso y se lo agarro con fuerza - Me excita la idea de hacerlo en el trabajo...


      *********************** REFERENCIAS************************
EN ARGENTINA:

*Pibe: Muchacho, hombre. Se refiere a un individuo. En general, se utiliza como sinónimo de niño chico o adolescente, pero en este caso, solamente hace referencia a un hombre adulto.
*Mates: Infusión similar al te. Se hace con yerba mate y se toma mezclando la yerba con agua caliente, dentro de un recipiente al que llamamos "porongo" o "mate". Dentro del mismo, se coloca una bombilla y se echa el agua a medida que se va tomando. Hay distintas maneras de tomar mate, pero el concepto es el mismo.
*Verdes: Forma de decirle al mate.
*Bondis: Medio de transporte público más conocido como colectivo
*Chorro: Ladrón
*Forro: Mala persona.
*Pajero: Se usa para referirse a alguien que se masturba demasiado o a una persona inmadura y estúpida. En este caso, utiliza ambos conceptos.
*Empoma: Que se acuesta con alguien... (Mario se empoma a Nora = Mario se acuesta con Nora)
*Garcha: Fornica
*Telo: Motel. Albergue transitorio. Lugar al que se va para tener sexo. En estos sitios se paga por "turnos" que suelen ser de dos o tres horas. Después de hacer sus cosas, la gente se va.