Bautista nació dos semanas antes de tiempo, pero sin
problemas. Pesó 3.127 gramos y es igual a Sebastián. Tiene sus ojos, su pelo,
su color de piel, su sonrisa y estoy completamente enamorada de mi hijo. El
padre, ¡ni hablar! Es un baboso, que no lo deja respirar en paz. Se la pasa
sacando fotos, filmando, lo acuna, lo baña, lo cambia y si fuera por él, hasta
le da la teta.
Mamá es otra, anda detrás del nieto como un ratoncito detrás del queso y Darío, no se queda atrás. La verdad que no los aguanto, pero si los aguanto. Ya hace casi un mes que Bau llegó a nosotros y nos revolucionó la vida.
Mamá es otra, anda detrás del nieto como un ratoncito detrás del queso y Darío, no se queda atrás. La verdad que no los aguanto, pero si los aguanto. Ya hace casi un mes que Bau llegó a nosotros y nos revolucionó la vida.
En este momento, el nene duerme y su papá y su tío,
discuten vehementemente, sobre el club de fútbol por el cual mi hijo va a
sentir un ferviente fanatismo.
El padre, hincha rabioso de River y el tío, hincha
rabioso de Racing. Los argumentos que ambos hombres ofrecen, además de
irrelevantes y estúpidos, son ligeramente lunáticos, pero ellos están felices y
los dejo discutir. Lo único que espero es que, sea lo que sea que el objeto de
disputa, vaya a elegir, sea por propia voluntad y no porque el par de
hartantes, lo cansen irremediablemente.
Mamá, Valentina y Marcos, se mueren de risa y mi
suegro, creo, que los está estudiando, como un científico estudia a los monos que
tiene en su laboratorio. Nada más le falta tener una libreta para anotar cosas,
pero los mira y se que esa discusión, en algún momento, irá a parar a uno de
sus debates universitarios. Quisiera verlo. NOTA MENTAL: Decirle al suegro que
avise cuándo, porque voy a ver esa clase, como sea.
Como es sábado, todos se vinieron a casa a ver al rey
de la familia, pero él, ni se inmuta y duerme como un oso en inverno. Yo,
aprovecho y hago que mamá me cebe mates, mientras me entero que Valentina y
Marcos, POR FIN, se pusieron de novios. Toda una novedad y miren si será
novedoso, que semejante diatriba, consigue que Sebastián y Darío cierren el
pico un rato y se sienten con nosotros, a escuchar la historia.
Tres semanas atrás, después de haberme visitado,
Marcos llevó a Valen a su casa. Cuando iban en el auto, un ex de mi amiga, la
llamó al celular y discutieron al punto que ella se puso a llorar. Marcos, como
el amigo que es, la escuchó y escuchó hasta que aquella se desahogó. La dejó en
su departamento y como conocía al tipo, lo fue a buscar. Lo re cagó a trompadas
y se fue. Al otro día, cuando Valentina supo lo que había pasado, fue a buscar
a Marcos y a reclamarle que por qué se metía, que él no era nadie y que no
tenía derecho a hacer lo que hizo. Marcos, en un ataque de osadía, la calló a
besos y si, besos en la boca a los que Valen respondió. Una cosa llevó a la
otra y aunque no lo dijeron explícitamente, todos entendimos que cojieron y que
desde ese día, andan muy de novios.
Poco después, mi marido y mi hermano encuentran otro
punto de conflicto y vuelven a discutir. Ahora, la cuestión era que si Messi es
mejor que Maradona y la verdad, como no me importa, desenchufo mis oídos. Se
llevan muy bien y se han hecho amigos, así que lo que digan entre ellos, no me
preocupa.
Como veinte minutos después, mi hijo tiene hambre y lo
manifiesta como un piquetero: a los gritos pelados. Subo, lo saco de la cuna y
se enchufa a mi teta, quedándose chocho y feliz de la vida. Sebastián sube un
momento más tarde y se queda mirando. Cierra la puerta del cuarto y se sienta
con nosotros. Lo mira tan embobado, que me los quiero comer a los dos. Mi flaco
me acaricia y me besa y yo estoy que me prendo fuego: ¡maldita cuarentena
mugrosa!
Y no se si es que me lee el pensamiento, pero en
cuanto dejo a Bautista dormido, en la cuna, el flaco me tira en la cama y me
besa ahí abajo, me toca, me acaricia y me hace acabar, pero en silencio, lo que
me mata, porque me gusta hacer sonidos que liberan mi placer. Cuando termina,
lo veo que se toca y aunque no me dice nada, se que está caliente. Lo llevo al
baño, lo siento en el sanitario, me arrodillo y le hago un oral yo a él. Eso
nos mantiene cuerdos, pero, DIOS, cuando podamos darle en serio, ¡VA A SER
ÉPICO!
De Pablo no supe nada más. Desde aquella vez que me
llamó y yo me desmayé en la oficina, desapareció. No me da tranquilidad, se que
algo planea, lo puedo sentir y tengo la sensación que Bautista puede ser el
blanco, pero no, no me permito ni pensarlo. Eso si, mis miedos no me los cayo.
Sebas sabe lo que pienso y él, se lo contó a Borrelli. El inspector se ocupa de
su trabajo, pero no me ha descuidado nunca, de una u otra manera, logra
mantenerme vigilada y eso me tranquiliza.
Bajamos y mamá ya tiene la cena casi lista, sólo
faltan unos cuantos minutos. Comemos en familia, con Bauti al lado nuestro y
poco antes de las once de la noche, todos se van.
Mi flaco se queda con el gordito y yo me voy a bañar.
Después, hacemos a la inversa y así, alrededor de las doce, nos acostamos.
Sebastián me abraza y me toca toda, pero no buscando
guerra, sino porque así es él, toquetón y a mí me encanta
- ¿Querés que vayamos a Palermo mañana? ¿O pasear por
ahí? - Me pregunta
- ¿Palermo? Podríamos ir a los lagos y llevar un poco
de comida. El tiempo está hermoso y Bau le gusta callejear
- Sos tan mamá, mi amor, me pone loco verte con él
bebé
- A vos todo te pone loco, Sebastián,
- Es cierto, pero verte así, con nuestro piojo, no se,
Vero, me enamora más de vos
- Lo se, me pasa igual cuando te veo con tu clon
- Es igualito - Ríe, orgulloso - Lo hice a mi imagen y
semejanza
- ¿Lo hice? ¡Lo hicimos, querrás decir!
- Si, claro, linda, lo hicimos y, uf, ¡cómo lo
hicimos!
- ¿Ves? Todo te pone loco, mi amor
- Lo de esta tarde fue genial, pero ya quiero hacerte
cosas chanchas y cochinas
- No se cómo aguantar las ganas que tengo que me hagas
cosas chanchas y cochinas
- Ya lo planeé
- ¿Qué planeaste, Sebas?
- Hablé con tu mamá y ella y Darío se van a venir a
quedar con el gordito un par de horas.
- ¿Estás loco? No voy a dejar a mi hijo, ¿y si le da
hambre? ¿Y si llora como descocido? ¿Y si le da fiebre? ¡No, no!
- ¿Cuándo volvimos a 1940 que no me avivé? ¡Vero, no
seas así! Van a ser unas cuantas horas y no nos vamos a ir lejos. De hecho, vamos
a ir a ese lugar, cerca de acá que tanto te gusta. Y si pasa algo con el gordo,
tenemos celulares, en dos minutos, estamos de vuelta. Además, Verónica, tu mamá
sabe cómo lidiar con un bebé, crió a dos, no lo olvides.
Me río y me pongo encima de él
- Tenés toda la razón y ¿sabés qué? ¡Me gusta el plan!
Faltan tres largos días para eso, pero quiero un adelanto…
Sin dejarlo hablar, porque lo beso, meto mis manos
dentro de su pijama y le agarro el pene. Lo acaricio y cuando se empieza a
endurecer, mi boca se deleita con él. Lo hago rápido, profundo, con potencia y
el flaco no sabe de dónde agarrarse para controlar sus impulsos. Cuando lo
siento cerca de acabar, me bajo el shorcito para dormir, me pongo como perrito
y le ofrezco la mercadería, que está más caliente que el volcán Etna…
- ¿Segura?
- Muy, dale, no aguanto más
Me agarra de la cintura, me toca un poco y cuando
estoy lista, ¡zas! Me lo hace hasta que caemos rendidos…