La idea de venganza, tiene un efecto raro en la gente.
En mí, por ejemplo, se siente como un manjar exquisito, que se deshace en mi
boca, haciéndome llegar al éxtasis. En Roberto, provoca incertidumbre y
ansiedad. No está nervioso, ya sabe exactamente cuáles son los planes, pero al
mismo tiempo, sabe que, aunque sea por justicia, estamos quebrantando la ley y
esto lo pone en ese estado y José, lo está disfrutando. Al principio, eso me
disgustaba un poco, pero después de saber que a su hermana le habían hecho lo
mismo que a mí, pero con violación incluida, comprendí sus motivos y me relajé.
Les pedí a los muchachos que me dejaran a solas y lo
hicieron, en caso de necesitarlos, les haría un llamado. Dejaron las armas con
balas de salva y se fueron.
Pablo me miraba y hacía muecas. Tenía la boca tapada,
pero no me hizo falta escucharlo para saber que me estaba puteando. Con
paciencia, acomodé y organicé todo para que el espectáculo diera comienzo.
Cuando las cosas estuvieron listas, me paré detrás de
Batista y le di play
- Así, de esa exacta manera, es como se complace a un
hombre y a una mujer, Pablito… - Digo, a manera de relato - ¿Ves? Eso es
potencia, resistencia, satisfacción. Mirá las caras, los gestos, cómo nos
aferramos el uno al otro. Vos creías que Sebastián era un pelele, un idiota y
nada más lejano, porque no sólo en los negocios es un as, sino que en la cama,
como te podés dar cuenta, es un león, una fiera que no necesita someter u
obligar a una mujer para sentirse hombre, al contrario, él deja que una se
explaye, se entregue y haga lo que le de placer a los dos. - Mientras hablo, lo
voy rodeando, asegurándome que vea lo que la pantalla le muestra y lo toco en
la cara con mi dedo índice - Un hombre de verdad, no golpea, no lastima, no
hiere y mucho menos para el sexo. Eso es cobardía y podríamos decir que hasta
homosexualidad reprimida.
Pablo se mueve con fuerza, tratando de soltarse, pero
no hay modo. Está esposado a la silla y atado por los pies. Además que el
cuarto en el que estamos, está cerrado y la llave, la tiene José y sólo la va a
traer cuando yo lo llame.
Me pongo otra vez delante del panorama de Batista y le
muestro el arma, cosa que lo deja tranquilo y lo fuerzo a que siga mirando.
- ¿Qué pasa? ¿Te querés tocar? ¿Masturbarte? ¡Una
pena! Porque no vas a poder. ¿Sabés? El otro día estábamos hablando de eso con
Sebastián y me preguntó si sabía cuál era el sueño de toda persona que se
masturbaba, en el preciso momento de estar haciéndolo. Le dije que, para mí,
era bastante obvio que el sueño sería que el objeto que genera el deseo, se
aparezca y siga con la tarea y mi esposo es fogoso, apasionado y bueno, un poco
chanchito, porque se estaba tocando mientras hablábamos. - Por cómo me mira, me
doy cuenta que le interesa lo que le cuento - Y, obviamente, cumplí su sueño.
Le saqué la mano de donde la tenía y se la chupé como a él le fascina hasta que
acabó y en mi boca, cosa que me excita y me calienta a más no poder. Después de
eso, cojimos largamente, hasta que no pudimos más, hasta que quedamos desnudos
y exhaustos en el suelo. ¡Fue algo increíble!
Los videos de Sebastián y yo, haciendo el amor, eran
fabulosos. Se veían muy bien, se escuchaban mejor todavía y como los dos encastramos
a la perfección, eran estéticamente, más que correctos
Pablo los miraba y se enfurecía más a cada segundo y
como si eso fuera poco, se excitaba notoriamente y la tortura, estaba surtiendo
el efecto deseado.
Al terminar la función, saqué el dvd del reproductor, me
paré delante de él y le sonreí, victoriosa. Acto seguido, llamé a Roberto y
José. Cuando llegaron, me fui a casa. Sebas aún no volvía y Bauti estaba con
mamá, así que aproveché ese tiempo a solas, para delinear la parte final de mi
plan y ahí si que tenía que ser precisa, exacta y no tenía margen de error.
Como una hora antes que mi marido volviera, mamá me
trajo al gordito y cenó conmigo. Después, cuando mi hijo dormía y mi marido se
duchaba, agarré el auto y llevé a mamá a casa. Al volver, Sebastián estaba
acostado, con Bautista encima de él, los dos dormidos como osos. Yo los vi y
los amé mucho más que antes…
Mi cabeza no descansaba, todo tenía que ser perfecto,
bajo ningún concepto se podía vincular lo que le iba a pasar a Pablo ni
conmigo, ni con los jardineros.
Repasé todo: Batista no les había visto la cara y
apenas si los había escuchado hablar. Ellos siempre andaban con guantes y
usaban la misma ropa. Al salir, se metían a un restaurante distinto cada día y
se cambiaban, daban varias vueltas en colectivo y recién se iban a sus casas.
Se que lo hacen, los dos quieren salir limpios de todo y yo me voy a asegurar
que así sea.
No concilio el sueño, mañana es el gran día y no puedo
dormir. Bajo a la sala y hago la llamada. La persona del otro lado de la línea
me tranquiliza y me asegura que está bien al pendiente y que ya tiene las cosas
arregladas. Cuando estoy terminando de hablar, veo a Sebastián que baja. Me
despido y corto la llamada.
- ¿Qué pasa, Verónica? ¿Con quién hablás a las cuatro
de la mañana? - Pregunta, sin entender
- Te voy a contar, amor, pero prometeme que no te vas
a enojar conmigo. Sólo hice lo que me parecía que era mejor.
- Hablá - Me dice, con el ceño fruncido y se sienta
frente mío
- Hace unos días, se me apareció Pablo y no pasó nada,
me amenazó, pero sólo eso
- ¿Por qué no me contaste?
- Porque se que sos capaz de ir a buscarlo y matarlo,
Sebastián y no quiero que lo hagas.
- ¿Lo protegés de mí?
- ¡No seas estúpido! Lo que no quiero es que mi amor,
el papá de mi hijo, termine preso por un infeliz que no vale dos mangos.
- Está bien, entiendo. Ahora decime qué tiene que ver
eso con la llamada de recién
- Era Borrelli, a él si le conté y me dijo que
cualquier cosa que me pasara, lo llamara, a cualquier hora, no importaba
- ¿Y qué te pasó?
- No podía dormir, por miedo y como vos no sabías, no
quería despertarte. Eso es todo, mi amor. No te enojes, por favor
- No me enojo, lo comprendo, pero… - Se sienta a mi
lado y me abraza - No vuelvas a ocultarme nada, Vero, por favor, somos un
equipo, hermosa, vos, Bautista y yo y no tenemos que tener secretos y menos si
esos secretos son respecto a nuestra seguridad.
- Mañana voy a estar con Borrelli todo el día, ¿te
quedas con el gordito?
- ¿Qué van a hacer?
- Me va a llevar con un amigo de él, experto en defensa
personal. Me sugirió que siguiera con las clases, pero particulares y este
tipo, el amigo, es experto, ganó campeonatos internacionales y cosas así
- Me quedo con Bautista, pero después no me vas a
andar fajando porque no quiera lavar los platos, ¿no?
- ¡Bobo!
Me le tiro encima y lo poseo yo a él, como salvaje,
porque eso despierta en mí, salvajismo sexual. Cuando terminamos, lo beso mucho
y lo acaricio. Odio mentirle, pero es mejor que él nunca sepa lo que voy a
hacer…
Excelente capitulo me encantoooo!!!! :D muy bien x vero ojala y no se escape pablo :D
ResponderEliminarQue sera lo q Vero le tiene preparado al psicopata de Pablo?....... Espero q sea tgfdryuijhg se lo merese !!!
ResponderEliminarAy Diosssssssssss!!! Ifarto Infartantemente Infartísticooooooooooooo!!!! Esa Vero es una rata jajajajajajjajajajajajajajajajajajajajajaja, mostrarle los videos donde garchan jjajajajajajajajaja!!
ResponderEliminar