lunes, 15 de abril de 2013

030 - “Final, primera parte” – “ÚLTIMOS 2 CAPÍTULOS”


En cuanto Luis me agarró del brazo, me saqué el palito chino con el que me recojo el pelo y se lo clavé. Cuando cayó, me tiró con él y en esa caída, fue que me corté, pero como tenía el saco de mi uniforme, mi sangre no quedó en la escena. Según el padre de la chica de Entre Ríos, me levanté y me fui caminando. Él me siguió hasta el súper y cuando vio que me metí al estacionamiento, se fue.

No lo creo, no me acuerdo de nada. ¿Por qué?

- Shock post traumático, causado por un estado de emoción violenta - Aclara Borrelli - Y quedate tranquila - Agrega - No voy a decir una palabra. El caso está en la nada y no me interesa que se aclare. Al fin que fue en defensa propia y no algo planificado. Ese gordo, bien muerto está.
- ¿No soy peligrosa para mi marido y mi hijo?
- No lo creo, pero vas a ir a un terapeuta y él dirá
- ¿No me irá a denunciar?
- Es amigo mío y me debe su alma, no te preocupés

Miro al inspector y no se si agradecerle, abrazarlo, llorar o tener miedo

- ¿Y ahora, qué?
- Ahora te vas a tu casa, con tu esposo y tu bebé y seguís tu vida, Verónica. Dejemos que la justicia por mano propia, salga heróica, aunque sea por esta vez.
- Le juro que cuando accedí a lo de Pablo, pensé que él iba a terminar preso, no muerto
- Ya lo se y no se perdió nada.
- Pensé que su trabajo era otro
- Y lo es, pero una excepción, en estos casos, no me parece algo malo.
- Gracias, Borrelli, y si algún día me necesita para algo, cuenta conmigo
- Lo mismo digo, pero esperemos no volver a vernos nunca más. Aunque siempre voy a estar pendiente de vos, te tomé mucho cariño
- ¿Por qué?
- ¿Te acordás que te dije que tenía una hija de tu edad?
- Si, claro
- Cuando ella tenía quince años, le pasó lo mismo que a las chicas de Entre Ríos.
- Lo siento mucho
- Te parecés mucho a ella.
- Si le hace bien, a mí me encantaría tener un papá como usted y es más que bienvenido a ser parte de mi familia.
- ¿En serio?
- Si.
- Te tomo la palabra
- Entonces lo espero el sábado que viene en casa, es el cumpleaños de mi marido
- Ahí voy a estar
- Lo espero
- Dejá de tratarme de usted, si voy a ser como tu papá, el “vos”, está perfecto
- De acuerdo, pa, te espero el sábado

Los dos sonreímos y me voy de ahí…

Pasaron casi cinco años y estoy esperando a mi segundo bebé, bueno, beba, es una nena y se va a llamar Kiara. Sebastián me mira y acaricia mi panza de siete meses y medio. Le habla sin parar y Bautista está igual, ya quiere a su hermanita para hacerla hincha de River, es más fanático que el padre y según mi hijo, Kiara va a ser una barra brava porque patea mucho.

- ¡Mami! Vení a ver lo que le hice a mi hermanita
- Voy, Bau

Entro al cuarto de mi futura hija y veo que por todas las paredes hay miles de dibujos. Todos son de nosotros cuatro y Bau, Sebas y la nena, están pintados con la casaca riverplatense. Estamos en el río, en el mar, en el bosque, en casa, en la cancha, en la casa de mamá, de su tía Cata, en casa de su abuelo, en todos lados, pero siempre juntos y con la ropa de River

- ¡Me encanta, hijo!
- ¿De verdad?
- Claro, mi amor, ¿ya le mostraste a papi?
- No, ahora lo traigo

Bautista sale corriendo y a los gritos, como indio. Sebastián entra con él y muere de risa. Alza al nene y se empiezan a burlar del tío Darío, que no pudo conseguir que su sobrino se hiciera hincha de Racing

- ¿Creés que mi primito sea de Racing, papi?
- No si podemos evitarlo, campeón
- Dejen que mi hermano haga a su hijo de lo que él quiera, che
- ¡Ay, ya salió la defensora de los Daríos ausentes! - Bromea mi marido - Mi ahijado va a ser del millo, como nosotros
- Si, mami, el tío que se aguante - Se ríen los dos

La mujer de Darío tiene seis meses de embarazo y va a ser varón. Mi hermano está feliz, pero la batalla por el fútbol, no da tregua.

Poco después, me voy a acostar, porque Kiara se mueve mucho más de lo que se movía su hermanito y tengo la cadera muy adolorida. Estoy en la cama y me da una puntada en la espalda. Le gritó a Sebastián que viene en dos segundos.

- ¿Qué pasa, amor?
- Una contracción
- ¿Qué?

No termino de decirle nada, cuando siento que se me humedece toda la entrepierna.

- ¡Ay, carajo! Rompí bolsa, Sebastián, Kiara se adelantó
- Tranquila, tranquila…

Mi marido llama a mamá que estaba en la cocina y ella se queda con Bautista. Mientras, nosotros vamos al hospital.

2 comentarios:

  1. Q lindo capitulo ❤

    Como voy a extrañar a Vero :(

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  2. No puedo creer q no se haya kedado mi comentario anterior!!! Esta estupendooo el cap me encantoooooo ojala no pase nada con el bb saludos :D

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