Y como si el mundo dependiera de eso, aunque, en ese
momento, para nosotros EL MUNDO era eso, Sebastián me penetró con todas sus
ganas contendidas. Al principio, se quedó bastante quieto y cuando yo empezaba
a pensar que era el tipo más soso del mundo para el sexo, me di cuenta que su
quietud se debía a que pretendía sacarme la ropa del todo y sacársela él.
Debería no pensar tanto en las cosas. Me refiero a no hacerlo segundo a
segundo, sino a ver la foto entera y recién sacar conclusiones. NOTA MENTAL:
Verónica, dejate de analizar todo y viví un poco más…
Lo ayudo, por supuesto. Tengo su coso dentro de mi
cosa y quiero guerra, pero desvestidos es mucho mejor. Sebastián me mira y no
deja de sonreír. Es mucho más lindo de lo que había notado. Sus ojos verdes se
transparentan y su boca tiene, justo en la comisura, un pequeño lunarcito que
es muy sexy. ¡¡QUÉ GANAS DE BESARLO HASTA QUE SE LE BORRE!! Cuando me saca el
corpiño, me acaricia de un modo que me pone la piel de gallina… ¿Por qué Pablo
no habrá llegado a tiempo al trabajo? ¿Pidió cambio de horario y no me acuerdo?
¡¡¡VERÓNICA, CONCENTRATE!!! Tenés un adonis desnudándote y besándote hasta la
sombra, ¡no pensés en nada, ni en nadie más! El lunar de Sebastián, si, ¡cómo se
lo arrancaría a besos!
Llevo mis manos hasta el cinturón y lo aflojo.
Desabrocho el pantalón e inevitablemente, Seba tiene que salir de adentro mío,
pero no lo tomo como algo malo, al contrario, ya que lo tengo tan a mano, le
doy una buena probada…
- ¡¡Nena, no parés!! - Dice y me agarra la cabeza
- ¡¡Nena, no parés!! - Dice y me agarra la cabeza
Lo miro desde abajo y darme cuenta de lo mucho que
goza el sexo oral, me excita más todavía. ¿Me acaricia? ¡No me la creo! Los
tipos, generalmente, cuando se la estás mamando, te agarran la cabeza y quieren
que te llegue hasta las cuerdas vocales, más o menos, pero Sebastián me sonríe
y me acaricia el pelo, los hombros… Si. Mueve su pelvis, pero deja que maneje
todo yo. Le aprieto el culito y ¡Dios! Lo tiene perfecto y puedo notar que lo
calienta más de lo que está, porque su coso se pone más duro todavía.
- Vení, mi amor, quiero estar en vos… - Suelta
dulcemente y me ayuda a levantarme
Este tipo no es de esta tierra. Me acuesta y me da
una sesión de sexo oral él a mí y, ¡Cristo resucitado! ¡Lo hace muy bien! Su
lengua y sus labios se mueven como si estuvieran en mi boca, pero están en mi
cosa… ¿¿Por qué me cuesta tanto decir PENE o VAGINA?? Toda la vida fui así y se
muy bien lo que son y si que me gusta juntarlos, pero ni pensando me sale
llamarlos por su nombre… ¡¡Voy a acabar!! Sebastián me está llevando a un
orgasmo con su lengua. Es la primera vez que alguien hace eso por MMMMMMMIIII…
¡¡Llegué!! Esto excede todo lo que pude haber vivido. Mi primer clímax por sexo
oral…
Lo miro y le sonrío tan satisfecha. Es inverosímil que
este tipo sea el mismo que hasta hace unas dos horas, me parecía un pelele
acomodado en un puesto de jerarquía… Se acuesta encima de mí y me freanelea
mucho. Se lo siento duro y quiero que me lo haga ya, no aguanto más y eso que
acabo de tener un mega orgasmo.
- ¿Estás bien así o preferís otra postura? -
Pregunta, complaciente
- Estoy perfecta y mejor que eso - Contesto y lo
encierro entre mis piernas
Me penetra y los gemidos de los dos, suenan a
película porno, pero acá, yo no estoy fingiendo nada y viendo cómo Sebastián se
muerde los labios y me besa, entiendo que para él, también es muy real. Me
agarra la cintura y después me mete las manos por debajo del traste, trabando
mi cadera hacia la suya y empieza a entrar y salir velozmente. ¡¡Nunca pensé
que algo tan rápido, podía ser tan placentero, Dios!! Me da sin tregua y yo
sólo puedo gemir. Tiene mucha resistencia porque no aminora el ritmo para nada
y… No, no puede ser, llego a otro orgasmo y él se da cuenta y me la mete lo más
profundo que puede, besándome, acompañándome, conteniéndome y ayudando a que el
momento tan espectacular, dure lo más que se pueda. Necesito que Sebastián acabe
conmigo, quiero y deseo escucharlo gozando, satisfecho. Este pensamiento, me
calienta más todavía. NOTA MENTAL: Es la primera vez que me importa el orgasmo
ajeno y es la primera vez también, que estoy con un tipo a quien, EVIDENTEMENTE, le importa que yo tenga mis clímax.
El amante retoma su labor, pero ahora quiero jugar
más activamente así que lo hago girar y me le subo encima. Lo beso de arriba a abajo
y cuando llego a su… ¡Pene! Si, se llama pene y me encanta, ¿por qué me hago la
boluda? Como decía, llego a su PENE y se me ocurre una idea.
- ¿Tenés más preservativos?
- Si, en el cajón de mi mesa de luz - Responde,
sorprendido - ¿Por?
- ¡Ya vas a ver! - Le digo y busco unos cuantos
condones más
Le saco el que tiene puesto y ahora si, le doy una
buena dosis de placer con mi boca. Se lo beso completo, incluyendo los amigos
colgantes y él, se retuerce de puro gozo. ¡¡Me encanta!! Abro un paquetito,
saco otro *forro y se lo pongo con la boca. Después me siento encima y ¡A
GALOPAR!
Mi jefe/amante, me agarra el culo y me ayuda a
moverme. Para el momento en que acabamos, ya me tiene abrazada y me está
lamiendo el torso y los pechos. Jadeantes, alcanzamos la cima al mismo tiempo y
esa es otra novedad para mí.
- Me volviste loco, Vero - Comenta sin dejar de
lamerme
- Ya somos dos, “jefe” - Respondo casi riendo
- Sabía que la iba a pasar muy bien con vos, pero
esto supera mis expectativas y por mucho
- Yo ni sabía que la iba a pasar con vos, Sebastián,
así que no hay pérdidas acá
Larga una carcajada contagiosa y nos reímos un rato.
Después me acuesta con él y me abraza, en cucharita
- ¿Tenés hambre o sed? Pedime lo que quieras
- Un poco de sed
- Tengo gaseosas, jugo, agua, alcohol. Vos mandás
- Un poco de agua fresca. Alcohol no, porque no comí
nada todavía
- Es verdad, el alcohol queda para más tarde, nena,
te busco agua
Me muevo levemente y siento su pene en mis nalgas,
cosa que me provoca y no quiero que se levante de la cama, quiero que me vuelva
a tener para él. A propósito, le pongo el traste contra su pelvis y le gusta el
gesto porque su coso se empieza a despertar
- Vero, no me hagas eso, por favor
- ¿Por qué no?
- Porque tengo muchas ganas de darte por atrás y no
se si vos querés
A modo de respuesta, vuelvo a hacer lo mismo y ahora
si, el coso se levanta y se pone duro.
Sebastián, siempre teniéndome en cucharita, me
agarra los pechos otra vez y los estruja, logrando que de mi boca, salga un
estrepitoso gemido. Acto seguido, veo un preservativo y se lo doy. Él busca
algo, que después me doy cuenta que es un gel especial y mientras se pone el
forro, me toca la vagina hasta que se da cuenta que ya me humedecí por
completo. Con su dedo, me da placer por delante y suavemente, su pene va
entrado por detrás…
Nunca sentí tanto placer en mi vida. Con Sebastián,
el sexo es otra cosa a la que yo creía o practicaba. Lo siento dentro de mí y
me toca por todos lados, busca darme satisfacciones y dárselas a él, pero al
mismo tiempo y eso me es desconocido. Antes de acabar, se cambia de
preservativo y me gira, penetrando por delante
- Me gusta mirar a los ojos en el momento del
clímax, linda y más si los ojos que voy a ver son los tuyos
Sonríe y me besa mucho, apasionado, fogoso. Le sonrío,
porque es imposible no sonreírle a un hombre que te trata así y entiendo que ya
perdí la cuenta de la cantidad de orgasmos que tuve en este rato.
Sebastián Mendoza me tiene fascinada.
*********************REFERENCIAS************************
En Argentina:
*Forro: Es también utilizado como sinónimo de
preservativo.
Me encantaaaa...Quiero maaasss!!1
ResponderEliminarMás que web serie, la voy a hacer película porno, marida, jajajajjajajajja
EliminarConcuerdo con mi hermana, Maru!! Queremos más!!!
ResponderEliminarVos mejor andá y hacelo, Alejo, jajajajajjaja
EliminarJejejeje, voy a tratar de subir el cuatro, pero tengo que esvcribirlo. Esperen!! Pero porque me lo pide mi marida nomás!
ResponderEliminaray mamaaaa q cosas che super genial el capitulo me encantoooooo !!!! :D
ResponderEliminarGracias, Rebe!
EliminarSin palabrasssssss jijijii
ResponderEliminarPor qué, Diana?? Jajajaja
Eliminar