jueves, 31 de enero de 2013

003 - “Estreno”


Y como si el mundo dependiera de eso, aunque, en ese momento, para nosotros EL MUNDO era eso, Sebastián me penetró con todas sus ganas contendidas. Al principio, se quedó bastante quieto y cuando yo empezaba a pensar que era el tipo más soso del mundo para el sexo, me di cuenta que su quietud se debía a que pretendía sacarme la ropa del todo y sacársela él. Debería no pensar tanto en las cosas. Me refiero a no hacerlo segundo a segundo, sino a ver la foto entera y recién sacar conclusiones. NOTA MENTAL: Verónica, dejate de analizar todo y viví un poco más…

Lo ayudo, por supuesto. Tengo su coso dentro de mi cosa y quiero guerra, pero desvestidos es mucho mejor. Sebastián me mira y no deja de sonreír. Es mucho más lindo de lo que había notado. Sus ojos verdes se transparentan y su boca tiene, justo en la comisura, un pequeño lunarcito que es muy sexy. ¡¡QUÉ GANAS DE BESARLO HASTA QUE SE LE BORRE!! Cuando me saca el corpiño, me acaricia de un modo que me pone la piel de gallina… ¿Por qué Pablo no habrá llegado a tiempo al trabajo? ¿Pidió cambio de horario y no me acuerdo? ¡¡¡VERÓNICA, CONCENTRATE!!! Tenés un adonis desnudándote y besándote hasta la sombra, ¡no pensés en nada, ni en nadie más! El lunar de Sebastián, si, ¡cómo se lo arrancaría a besos!
Llevo mis manos hasta el cinturón y lo aflojo. Desabrocho el pantalón e inevitablemente, Seba tiene que salir de adentro mío, pero no lo tomo como algo malo, al contrario, ya que lo tengo tan a mano, le doy una buena probada…

- ¡¡Nena, no parés!! - Dice y me agarra la cabeza

Lo miro desde abajo y darme cuenta de lo mucho que goza el sexo oral, me excita más todavía. ¿Me acaricia? ¡No me la creo! Los tipos, generalmente, cuando se la estás mamando, te agarran la cabeza y quieren que te llegue hasta las cuerdas vocales, más o menos, pero Sebastián me sonríe y me acaricia el pelo, los hombros… Si. Mueve su pelvis, pero deja que maneje todo yo. Le aprieto el culito y ¡Dios! Lo tiene perfecto y puedo notar que lo calienta más de lo que está, porque su coso se pone más duro todavía.

- Vení, mi amor, quiero estar en vos… - Suelta dulcemente y me ayuda a levantarme

Este tipo no es de esta tierra. Me acuesta y me da una sesión de sexo oral él a mí y, ¡Cristo resucitado! ¡Lo hace muy bien! Su lengua y sus labios se mueven como si estuvieran en mi boca, pero están en mi cosa… ¿¿Por qué me cuesta tanto decir PENE o VAGINA?? Toda la vida fui así y se muy bien lo que son y si que me gusta juntarlos, pero ni pensando me sale llamarlos por su nombre… ¡¡Voy a acabar!! Sebastián me está llevando a un orgasmo con su lengua. Es la primera vez que alguien hace eso por MMMMMMMIIII… ¡¡Llegué!! Esto excede todo lo que pude haber vivido. Mi primer clímax por sexo oral…

Lo miro y le sonrío tan satisfecha. Es inverosímil que este tipo sea el mismo que hasta hace unas dos horas, me parecía un pelele acomodado en un puesto de jerarquía… Se acuesta encima de mí y me freanelea mucho. Se lo siento duro y quiero que me lo haga ya, no aguanto más y eso que acabo de tener un mega orgasmo.

- ¿Estás bien así o preferís otra postura? - Pregunta, complaciente
- Estoy perfecta y mejor que eso - Contesto y lo encierro entre mis piernas

Me penetra y los gemidos de los dos, suenan a película porno, pero acá, yo no estoy fingiendo nada y viendo cómo Sebastián se muerde los labios y me besa, entiendo que para él, también es muy real. Me agarra la cintura y después me mete las manos por debajo del traste, trabando mi cadera hacia la suya y empieza a entrar y salir velozmente. ¡¡Nunca pensé que algo tan rápido, podía ser tan placentero, Dios!! Me da sin tregua y yo sólo puedo gemir. Tiene mucha resistencia porque no aminora el ritmo para nada y… No, no puede ser, llego a otro orgasmo y él se da cuenta y me la mete lo más profundo que puede, besándome, acompañándome, conteniéndome y ayudando a que el momento tan espectacular, dure lo más que se pueda. Necesito que Sebastián acabe conmigo, quiero y deseo escucharlo gozando, satisfecho. Este pensamiento, me calienta más todavía. NOTA MENTAL: Es la primera vez que me importa el orgasmo ajeno y es la primera vez también, que estoy con un tipo a quien, EVIDENTEMENTE, le importa que yo tenga mis clímax.

El amante retoma su labor, pero ahora quiero jugar más activamente así que lo hago girar y me le subo encima. Lo beso de arriba a abajo y cuando llego a su… ¡Pene! Si, se llama pene y me encanta, ¿por qué me hago la boluda? Como decía, llego a su PENE y se me ocurre una idea.

- ¿Tenés más preservativos?
- Si, en el cajón de mi mesa de luz - Responde, sorprendido - ¿Por?
- ¡Ya vas a ver! - Le digo y busco unos cuantos condones más

Le saco el que tiene puesto y ahora si, le doy una buena dosis de placer con mi boca. Se lo beso completo, incluyendo los amigos colgantes y él, se retuerce de puro gozo. ¡¡Me encanta!! Abro un paquetito, saco otro *forro y se lo pongo con la boca. Después me siento encima y ¡A GALOPAR!

Mi jefe/amante, me agarra el culo y me ayuda a moverme. Para el momento en que acabamos, ya me tiene abrazada y me está lamiendo el torso y los pechos. Jadeantes, alcanzamos la cima al mismo tiempo y esa es otra novedad para mí.

- Me volviste loco, Vero - Comenta sin dejar de lamerme
- Ya somos dos, “jefe” - Respondo casi riendo
- Sabía que la iba a pasar muy bien con vos, pero esto supera mis expectativas y por mucho
- Yo ni sabía que la iba a pasar con vos, Sebastián, así que no hay pérdidas acá

Larga una carcajada contagiosa y nos reímos un rato. Después me acuesta con él y me abraza, en cucharita

- ¿Tenés hambre o sed? Pedime lo que quieras
- Un poco de sed
- Tengo gaseosas, jugo, agua, alcohol. Vos mandás
- Un poco de agua fresca. Alcohol no, porque no comí nada todavía
- Es verdad, el alcohol queda para más tarde, nena, te busco agua

Me muevo levemente y siento su pene en mis nalgas, cosa que me provoca y no quiero que se levante de la cama, quiero que me vuelva a tener para él. A propósito, le pongo el traste contra su pelvis y le gusta el gesto porque su coso se empieza a despertar

- Vero, no me hagas eso, por favor
- ¿Por qué no?
- Porque tengo muchas ganas de darte por atrás y no se si vos querés

A modo de respuesta, vuelvo a hacer lo mismo y ahora si, el coso se levanta y se pone duro.
Sebastián, siempre teniéndome en cucharita, me agarra los pechos otra vez y los estruja, logrando que de mi boca, salga un estrepitoso gemido. Acto seguido, veo un preservativo y se lo doy. Él busca algo, que después me doy cuenta que es un gel especial y mientras se pone el forro, me toca la vagina hasta que se da cuenta que ya me humedecí por completo. Con su dedo, me da placer por delante y suavemente, su pene va entrado por detrás…

Nunca sentí tanto placer en mi vida. Con Sebastián, el sexo es otra cosa a la que yo creía o practicaba. Lo siento dentro de mí y me toca por todos lados, busca darme satisfacciones y dárselas a él, pero al mismo tiempo y eso me es desconocido. Antes de acabar, se cambia de preservativo y me gira, penetrando por delante

- Me gusta mirar a los ojos en el momento del clímax, linda y más si los ojos que voy a ver son los tuyos

Sonríe y me besa mucho, apasionado, fogoso. Le sonrío, porque es imposible no sonreírle a un hombre que te trata así y entiendo que ya perdí la cuenta de la cantidad de orgasmos que tuve en este rato.

Sebastián Mendoza me tiene fascinada.

*********************REFERENCIAS************************

En Argentina:

*Forro: Es también utilizado como sinónimo de preservativo.

9 comentarios: