lunes, 11 de marzo de 2013

020 - “Policía”


Inesperadamente, al otro día, aparece Borrelli. Resulta ser que en cuanto la noticia de mi secuestro se hizo pública, el inspector se comunicó con el comisario a cargo y al aparecer yo, le solicitó estar presente en el interrogatorio. No me molestó, de hecho, me da igual o tal vez, hasta sea positivo, si hay algo que me quedó bien en claro de Borrelli, es que le gusta atrapar al “malo”. Sebastián no lo toma de buena manera, pero el inspector le habla unos momentos y mi flaco cambia el gesto.

Llega el instante en el que me siento y aguardo a que el comisario comience a preguntar. Estamos él, Borrelli y yo, nadie más. Lo que no me imaginaba, era que un psicólogo y Sebastián, estaban escuchando todo. De haberlo sabido, o bien, no decía nada o exigía que el flaco no oyera.

- ¿Qué es lo que se acuerda del día del secuestro? - Pregunta el comisario
- Todo, prácticamente.
- Sea más concisa, por favor. Hasta donde sabemos, usted llegó junto a un grupo de compañeros de trabajo, procedente de Buenos Aires.
- Si. Cuando salimos de la manga, me retrasé un poco para buscar algo en mi cartera. Ahí, sentí que me agarraban fuerte del brazo y era Pablo.
- ¿Qué le dijo o hizo?
- Me amenazó con que no me iba a librar de él, que le iba a pagar lo que le había hecho
- ¿Qué le hizo usted a él?
- Nada. Tuvimos un altercado en la empresa donde los dos trabajábamos y al poco tiempo, tuvo una agarrada a piñas con otro chico. Por meterme a separar, Pablo me golpeó y a raíz de ese incidente, lo despidieron, pero no lo hice nada.
- ¿Cuál fue el primer altercado?
- Me ofreció acostarnos y me negué.
- ¿En esa época usted ya estaba en pareja con el señor Mendoza?
- Si, llevábamos muy pocos días juntos, pero era formal
- ¿Alguna vez tuvo algo de intimidad con Pablo Batista?
- No. Siempre me había gustado, no lo niego, pero desde que empecé con Sebastián, lo que sentía por Pablo se esfumó. Además, me di cuenta que lo que decían de él era cierto y eso me disgustó también.
- ¿Lo que decían de él? ¿A qué se refiere?
- En la empresa corrían muchos rumores acerca de Pablo y su inestabilidad. Andaba con todas, al mismo tiempo y buscaba a las novias de los otros chicos. Me costó creerlo, por lo que le comenté, tenía mis sentimientos por él, pero a la larga, las pruebas me sacaron la venda de los ojos.
- Antes de llegar a Mendoza, ¿lo había visto?
- No. Desde que lo echaron de “Prisma” y hasta ese momento, no había sabido nada de él y no me importaba, francamente.
- Volvamos al día del secuestro, por favor.
- Claro
- ¿Qué es lo último que recuerda de la combi?
- Mmmm, subimos y el chofer nos dio chocolate caliente. Hacía frío, así que todos aceptamos. Me senté, tomé un poco y comencé a sentirme mal.
- ¿Después de eso?
- Desperté en algún lugar, estaba atada de pies y manos y con la boca vendada.
- ¿En algún lugar? ¿Se refiere al mismo del que se escapó?
- No se si era el mismo
- ¿Por qué lo duda?
- Es que cuando reaccioné la primera vez, vomité y volví a desmayarme. Después, cuando abrí los ojos, no estaba en el mismo sitio y ya no estaba atada.
- Ajá…

El comisario grababa todo. En ese instante, toma la palabra Borrelli

- Verónica, ¿cómo te trataba tu captor?
-Mal, me tenía secuestrada, por más que me hubiera tenido en una habitación de lujo, me trataba mal.
- Comprendo, pero dadas las circunstancias, ¿el trato cómo era?
- Al principio, nulo, Solamente me dejaba la comida. No me hablaba, ni nada
- ¿Después cambió?
- Creo que eso se nota, Borrelli, míreme la cara
- ¿Pasó algo entre ustedes que le provocara esa actitud?
- Quiso tener sexo y me negué
- ¿Por eso te pegó?
- Si
- Los médicos te revisaron y no hay signos de agresión sexual…
- No me penetró, si a eso se refiere, pero agresión hubo, eso no lo dude.
- ¿Querés contarnos?
- ¿Sirve para que lo agarren?
- Todo sirve, pero no queremos que te pongas mal
- No me voy a poner mal por eso
- Contanos, entonces, por favor, pero si llegás a necesitar parar, paramos.
- Está bien.

Respiro profundo y le cuento todo lo que recuerdo, con detalles de las palabras que Pablo usaba, del lugar donde me tenía y de lo que me decía mientras me tocaba. En cierto momento, escuché un fuerte golpe, pero no supe sino hasta después, que había sido mi flaco, dándole una terrible piña a la pared. Se fracturó dos dedos y tuvieron que agarrarlo de a varios para que no saliera a la calle a buscar a Pablo y matarlo a golpes.

Termino mi relato y Borrelli me observa detenidamente…

- ¿Por qué vino, Borrelli?
- Porque te conozco y quise ayudar. Se que estás enojada porque fuiste sospechosa de la muerte de Pérez, pero era mi trabajo interrogarte.
- ¿FUI sospechosa? ¿Ya no lo soy?
- El relato del padre de una de las víctimas de Entre Ríos es concreto y preciso. Concuerda con el tuyo y no tiene fisuras.
- Ese si era su trabajo y entiendo lo que hizo, pero este no lo es y sin embargo, está acá. Muchas gracias.
- Agradeceme cuando lo encontremos y lo metamos preso, como debe ser…
- Mire que sigo pensando que la asesina de Pérez, merece un premio y no la cárcel.
- Ya lo se y yo pienso lo mismo, pero es mi trabajo, mi deber es detenerla. Si un juez la condena o no, ya es ajeno a mí.
- Claro, una mano lava la otra y las dos, lavan la cara…
- Algo así…
- ¿Tienen más preguntas o ya me puedo ir? Estoy agotada.
- Unas cuantas más, señorita Arteaga - Repone el comisario
- Lo escucho
- ¿Cómo te escapaste?
- En general, ese cerdo comía conmigo. Pero ese día, no lo hizo, así que aproveché y escondí un cuchillo debajo del colchón. Ya me había dado cuenta que no pensaba dejarme viva, así que era mi única alternativa. De la misma forma, cada vez que se le daba la gana, venía, me tocaba y se masturbaba. Me pedía que le hiciera sexo oral y yo me negaba. Pero esa vez, directamente vino y se me tiró encima, me golpeó hasta que pudo sacarme la ropa y cuando se disponía a violarme, le clavé el cuchillo en la cintura, creo. Me levanté, agarré mi pantalón y salí corriendo. En la puerta de la casa, había un auto con las llaves puestas. Me subí y manejé hasta que la policía me detuvo por ir rápido. Les dije lo que pasaba, uno de ellos se acordó que había una porteña secuestrada y lo demás, ya lo saben.

Ambos policías asienten y hablan entre ellos de algo. Borrelli me mira y habla por handy. Un minuto después, Sebastián entra y me doy cuenta que había llorado y que tiene la mano vendada. Le pregunto qué le pasó y responde que más tarde me cuenta.

Un oficial nos lleva hasta la calle y de ahí, otro par nos escolta hasta el hotel. Sebas iba mudo y cada tanto, se le escapaba una lágrima. Él me besaba, me abrazaba y en silencio, decía mucho más de lo que él mismo podía pensar…

6 comentarios:

  1. AMIXXXXXXXX TE FELICITOOOO ESTE INTERROGATORIO NO ES DE UN PSICOLOGO PERO ME ENCANTOOOO EL CAPI Y SI QUE PUEDES LLEGAR A SER PSICOLOGA SI KIERES YA Q TUS PREGUNTAS SON GENIALES RESPECTO AL CASO Y LA NOVE CADA VEZ MEJOR SIN PALABRAS SOLO TE FELICITO ESTA GENIALLL... ME ENCANTO TENES MADERA DE ESCRITORA Y AKI KEDA DEMOSTRADO ESO UNA VEZ MAS SALUDOS .... EXCELENTE NOVELA :D

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  2. ¿Y quién dijo que interrogaba un psicólogo, Rebe? Jajajajaja, el sicoloco estaba escuchando con Sebastián, no interrogando... MEONA, QUIERO MÁS!!!!!

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  3. si mas cap esta buenisima ..............

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  4. Me encanta, me encanta, me encanta .......

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  5. DIVINOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!! QUIERO MASSSSSSSSSSSSS!!!!!! A Pablo le van a dar una madriza!!!

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