lunes, 4 de marzo de 2013

018 - “Secuestrada”


Al principio no quise comer, pero el hambre fue ganando terreno y terminé por devorar todo lo que había en el plato.
Nunca pensé que alguien como yo, iba a pasar por algo como esto, pero acá estoy, secuestrada por Pablo. Lo peor es que no se por qué, no me dice nada. De repente me doy cuenta que no se cuánto tiempo llevo privada de mi libertad y entiendo lo que pasó: este tipo puso algo en el chocolate que nos dio y cuando todos estábamos dormidos, me sacó de la combi y me trajo hasta donde estoy.

Sebastián debe estar desesperado si ya lo sabe, pobre, mi flaco…

Mis pensamientos se ven interrumpidos porque Pablo, a cara descubierta, entra.

- Te dije que me las ibas a pagar
- ¿Qué te hice?
- Primero, me rechazaste, ¿no te acordás? Estuve meses tratando de gustarte, de volverte loca y así, el día que estuvieras en mi cama, serías una fiera, pero no, la tipa se metió con el pelele de Mendoza y me dijo que no…
- ¡Estás loco, nene! ¿Por eso estás haciendo esto?
- Por eso y porque por tu culpa, me quedé sin trabajo y necesito plata, Verónica, nadie vive sin plata…

Por su mirada, me doy cuenta que estoy perdida. En cuanto cobre el rescate, me mata. De lo contrario, no me dejaría verle la cara. Me aterro, pero no le voy a dar el gusto de verme muerta del miedo.

- No podés pedir mucho, ni mi familia, ni la de Sebastián es de tener plata.
- Pero pueden conseguir lo que me hace falta para irme de este puto país
- ¡Suerte con eso!

Pablo se me acerca y me tira en el colchón. Me besa, me toca, me busca y yo lo dejo hacer, me quedo inmóvil. No se dónde, pero alguna vez leí que a los violadores o a los tipos que abusan, el pánico y la resistencia de la vícitma, los excita más. Supongo que si no hago nada, si me quedo quieta, puede que el asqueroso este, pierda interés y lo logro, porque se levanta frustrado y se va del cuarto. Desde afuera me grita.

- ¡Para eso, me hago una paja, frígida!

Cuando me veo sola, me pongo a llorar y me acomodo la ropa. Pienso en mi mamá, en Darío y en mi flaco. Valentina y Marcos también están, los siento a todos tan cerquita mío que la fuerza y la voluntad de salir de esta situación de mierda, comienzan a llenarme de ganas…

Me quedo dormida y me despierta el ruido de la puerta. Pablo viene con una bandeja y se acomoda en el piso, al lado mío, para comer conmigo.

- ¿Esto también lo vas a rechazar? Cagarte de hambre no va a ayudarte, comé y no jodás
- No tengo hambre…

El puño me hizo hervir la mejilla y sangré. Pablo se levantó y volvió con una toalla, hielo y unas gasas.

- Limpiate y comé, no me des motivos para romperte la cabeza a patadas…
- Pegame si querés, pero no tengo hambre. Cuando la tenga, como…

Hace un gesto de no darle importancia y sigue comiendo. Cuando termina, se lleva todo menos lo mío, que lo deja sobre una silla. Vuelve al colchón y me empieza a tocar. Primero sobre la ropa y después me abre la blusa y me toca los pechos. No dice nada y yo vuelvo a mi postura de quietud y silencio, aunque las ganas de partirle el cráneo de un palazo, me abruman.

Sigue tocando mi cuerpo y se empieza a tocar la entrepierna, que está hinchada. Se libera y la erección es notoria. Miro para otro lado y él se lo agarra y se masturba.

- Chupá…
- No
- No jodás porque te reviento a trompadas
- Si me obligás, te juro que te la arranco de un mordiscón…

Me aprieta los senos tan fuerte que me hace doler, pero no hago ni una mueca

- Más te vale que me la chupes y no te hagas la viva…
- No…
- Si te gusta, putita, te vi haciéndoselo a tu novio
- A él se lo hago siempre, porque me encanta, vos me das asco y si me hacés bajar, te muerdo hasta dejarte sin pelotas

No dice nada más y sigue masturbándose hasta que acaba. Cuando termina, me da otro sopapo y se va.

¡Si será hijo de puta! Me curo la cara la mejor que puedo y me dejo caer en el colchón, hasta dormirme…

No se cuántos días hace que estoy acá, si me dejo guiar por las comidas que Pablo me trae, deben ser unos cinco o seis.

La dinámica es la misma y seguramente tengo la cara negra de los golpes que me da, pero funciona, porque por más que me pega, no llega a violarme. Me toca, se pajea, me pega y se va…

Llega otra comida y desde la de ayer, que estoy vomitando a cada rato, me deshidrato, supongo, porque estoy somnolienta, mareada y todo me da un asco terrible. Además, me duele el cuerpo y creo que hasta tuve fiebre.
Pablo deja la bandeja y sale, esta vez no se queda conmigo, ¡gracias a Dios!

Como lo que puedo y agarro el cuchillo y lo meto debajo del colchón, si este sorete no me suelta, me escapo. No puedo terminar mi vida acá, este pendejo de mierda no puede salirse con la suya y cagarme la existencia.

Cuando vuelve, se lleva las cosas y no se da cuenta que el cuchillo no está, o al menos, no me dice nada a mí.

Un rato después, entra hecho una furia y se me tira encima.

- Quise hacerlo por la buenas, que cojamos los dos, con gusto, pero me tenés muy caliente y si no aflojás, tengo que cojerte por las malas.

8 comentarios:

  1. MIIIEEERRRRDDDDDDDAAAAAA!!!!!!!!!!!!!! Maldito Pablo de La Puta Madreeeeeee! Sera que el fue quien mato al gordo de Mierda??

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  2. Puta madre a este hay q picarlo.......

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  3. quemenlo a ese imbecil..... Dios quiero otro cap esta buenisima

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  4. WOOOOOOOOOOOOWWWWWWWWWWWWWWWWWW....... ME ENCANTO QUE LO KEMEN VIVO A PABLOOOOO POBRE VERO ESPERO Q ESTE SECUESTRO NO DURE MUCHOO Y Q LA SALVEN ESTA EXCELENTEEEE OTRO CAP PLISSSS TE FELICITO MARU CADA VEZ ESTA MEJOR ESTA WEBNOVELA ME ENCANTAAAAA.....:D

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  5. Noooo! quiero otro capitulo que no le haga nada! :(

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