jueves, 31 de enero de 2013

004 - “Verte con otra”

Comimos una pizza que estaba deliciosa, sobre todo porque después de tanto sexo, el apetito se abre. Sebastián hace un chiste que me causa gracia y me ofrece un poco de cerveza. Está bien helada, ideal y como ya tenía comida en el estómago, la acepto encantada. Suena un celular, el de él y atiende sonriendo. ¡Siempre está de buen humor! Dice algo acerca de no volver a la oficina y que va a tener el celular apagado. Se compromete a revisar un asunto el lunes a primera hora y corta.

- Mi fin de semana empezó en el mismo momento en que me dijiste que si, linda, nada de interrupciones y menos, si son por trabajo
- Entonces, voy a apagar mi teléfono.
- Me parece muy bien, Verito, tu fin de semana, también empezó antes
- ¿Te puedo pedir un favor?
- El que quieras
- No me digas “Verito”, lo detesto

Él sólo se ríe y promete no volver a decirme de esa forma. Algo en Seba, porque quiere que le diga así, despierta lo mejor de mí. Y no me creo que pensara que era un idiota, porque nada más lejos de él. Es muy divertido, inteligente, tranquilo y un amante de antología. ¡Este me jodió el sexo! Dudo que otro hombre me haga las cosas que él me hizo y me guste tanto. Debo haber fruncido el ceño o algo, porque me mira intrigado

- ¿Qué te pasó, Vero? ¿Por qué esa cara?
- ¿Qué cara?
- Te pusiste seria de repente
- Nada importante, vos no te preocupes
- Tenés razón, linda, no me voy a preocupar, me voy a ocupar

En medio micro segundo, lo tengo sobre mí, besando y tocando todo y me sigue encantando. Es tan viril, tan sexy. Me acaricia por encima de la ropa y yo siento que me quemo. Su lengua se mete en mi boca y sigo fascinada. Esta vez, ni me lleva a la cama, me lo hace ahí, sobre la alfombra. Salvaje, rudo, voraz, IN - CRE - Í - BLE.

Todo ese viernes me las pasé encamada con él. A media mañana del sábado, me llevó a casa y me despidió con un beso que por poco hace que lo viole en el auto. Promete que volveremos a tener un encuentro de estos y muy pronto. Según dice, no se sació de mí y no cumplió con todas las fantasías que le genero. Me sonríe y se va y yo me quedo pensando en cómo un tipo como ese, puede tener fantasías conmigo.

Mi vieja me ve llegar y saca un mate de la galera. Mientras lo tomo, pienso en lo grande que es mamá. Ya  tiene 49 y se le ve cansada, pero, por suerte, pudimos sacarle la jubilación anticipada y ahora en vez de trabajar por un sueldo, hace lo que le gusta: porcelanas frías que pinta y vende. No gana mucho en plata, pero está feliz y ya era hora que lo fuera. Además, aunque no vive con nosotras, mi hermano, Darío, siempre le trae lo que hace falta y guita y yo, no le dejo que pague ni una cuenta. A ella le toca disfrutar y vivir lo más holgadamente posible.

Como si supiera lo que pienso, me da un beso en la frente y me ofrece hacer unas tortafritas. Yo acepto y me dice que mientras me doy un baño, ella las cocina. Mamá no pregunta nada, sabe que el algún momento, le voy a soltar la lengua, pero esta si que no se la espera, se va a caer de culo cuando lo sepa.

Sorpresivamente, para el mediodía, Darío llega con la comida y muy contento. Él dice que le salió bien un trabajo y que quiere festejar, pero yo se que lo que quiere decir es que el afano fue un éxito y no lo agarró la policía. ¡Bien por él! Y, la verdad, que el pollo con papas fritas, estaba bárbaro.

Me voy a dormir un poco. Sebastián no me dejó descansar por más de media hora y me siento exhausta, pero muy bien atendida.

Suena mi teléfono y lo agarro, muy adormilada. Un mensaje de texto de Valentina, mi mejor amiga. Hoy hay fiesta en casa de Marcos y, al parecer, tenemos que ir si o si. Le respondo que si y que no joda porque estoy durmiendo. Amo a Valen, es la mejor mina del planeta, pero ella y sus fiestas, a veces, me sacan de quicio. No trabaja, sus padres le bancan la carrera y el departamento, mientras ella termina la universidad y como ahora está en un receso, el tiempo le importa tres carajos y se olvida que los demás, no tenemos su suerte. Me escribe de nuevo: “Perdoná, carajita, cuando te levantés, avisame y te llamo. Me tenés que decir qué hiciste ayer, desgraciada, que tuviste el celular apagado todo el día”.
Pienso en las doce llamadas perdidas de ella que tenía en el teléfono cuando lo prendí y me río. ¡Qué aparata es!
Me acomodo para volver a dormirme y mi cabeza viaja hasta Sebastián y las horas geniales que pasé con él. YA QUIERO QUE SE REPITA

La casa donde se hacía la fiesta era muy grande, como la de las revistas que muestran la vida de la gente rica y poderosa. Valen habla con todo el que se parece en nuestro camino. Marcos se acerca a nosotras con dos porrones de cerveza bien fría. Saluda con toda su cordialidad y nos da la bebida. Hablamos un rato del calor que hace y de cómo se dio la fiesta y nos lleva al centro de todo.

Debe haber como 300 personas, por lo menos y entre toda esa gente, y aunque mis ojos no lo quieran creer, veo a Pablo.

No se murió, no se enfermó y no parece haber sido abducido por extraterrestres, como conjeturé antes de irme con Sebastián.
Pienso en mi jefe y me doy cuenta que desde la pizza y hasta este preciso momento, no había vuelto a pensar en Pablo, pero él está ahí y ni se da cuenta que yo estoy también.

Una rubia de tetas grandes y culito firme se le acerca y lo besa en la mejilla.
Mi hígado explota irremediablemente y se me pasan por la cabeza las mil y una maneras de torturarla.
Decido que la mejor forma es dejarla encerrada con el cerdo de la calle Darragueira. Meterla en un cuarto, atarla y dejar que el gordo choto ese, le haga todas las mierdas que me grita a mí. Igual, al final, desisto de esa idea, porque eso sería algo que el cerdo podría disfrutar y no tengo ganas de facilitarle placer.

La rubia no sabe que estoy planeando que sufra horriblemente y quizás sea su ignorancia ante esto, pero como provocándome, le da un beso a Pablo y él la besa también, la abraza. ¡¡No!! Esa boca tiene que ser sólo mía

Sus ojos me encuentran de golpe y Batista se pone colorado. Se me acerca con la rubia tetona y me saluda. Pongo mi mejor sonrisa y con toda la amabilidad que puedo simular tener en ese momento, respondo al saludo.

Pablo me dice que la falta de ayer está justificada y hago ademanes que le demuestren que no tiene importancia.

¡Claro! Faltaste al trabajo para cojerte a esta vedette de cuarta. Pues dudo que te la hayas pasado mejor que yo con Sebastián, porque ese si que sabe cómo dar placer y no creo que vos puedas ser tan complaciente en la cama.

Valentina me toca el brazo, saluda y me lleva a otro lugar. Salimos al jardín de la casa y el aire fresco me sienta bien. Sin embargo, algo en mí está distinto, cambiado. Giro la cabeza y veo a la rubia. Si fuera Hulk, en este preciso instante, esa mujercita estaría siendo desgarrada por mis verdes y furiosas manos. Me siento muy enojada, molesta, Pablo es para mí y para nadie más, eso ya lo tenía decidido.

Mi vieja me mira y se le nota que había estado llorando. Me besa la frente con adoración.

- ¿Cómo te sentís, hija?

Miro alrededor y estoy en un hospital

- Te desmayaste ayer en la fiesta, Verónica…

10 comentarios:

  1. Me encanta, me fascinaaa...¿Por que se desmayó verito ?? jajjajaja amo a esta nena jajajajajajajaj quiero el cap 005 :O

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  2. Se desmayó por tragarse la rabia???????????????? Jajajajajajajajjajajaja!! MUY BUENO!

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  3. LA PARTE DE LAS MANOS DE HULK, ME MORÍ DE RISA!

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  4. JAJAJAJJAJAJ Q COSAS CHEE EXCELENTEEE ME ENCANTOOOOOOOO Y XQ SE DESMAYO ELLA ACASO ESTARA EMBARAZADA ? NO CREOOO O SI ?? YA KIERO EL CAP 5 JAJJAJ MUY BUENOOO :D

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  5. Esta vero es excelente jajajajaja
    Buen capitulo.....

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