viernes, 1 de marzo de 2013

017 - “Atada”

No me puedo mover. No fueron sus palabras, sino su mirada y el tono que usó para hablarme. ¡Me amenazó! ¿Cómo supo que iba a estar acá? Casualidad no fue, pude sentirlo cuando me tocó.
Lucrecia me sigue hablando

- Vero, mamita, ¿qué tenés? Estás helada
- No se…
- Seguro que fue el aterrizaje, vení, vamos a buscar nuestras cosas y al hotel. Necesitás recostarte un poco…

¿No lo vio? Lucre conoce a Pablo, ¿no vio cómo me agarró y me apretó el brazo?
No puedo caminar, no puedo moverme, realmente sentí pánico.
A duras penas, saco el celular y me siento. Marco el 1 y la llamada sale de inmediato. Sebastián me atiende

- ¡Mi amor! ¿Llegaste bien?

Escucharlo me calma, me hace muy bien.

- Si, flaquito, llegué bien. Pero algo pasó y me dio miedo, mi amor
- ¿Qué, Vero? Decime
- Pablo apareció y me dijo que no me iba a salvar de él
- ¿Pablo Batista?
- Si, amor, te juro que se me heló la sangre, no sabés cómo me miraba.
- Quedate tranquila, hermosa, yo me encargo.
- ¿Qué vas a hacer?
- Vos no te preocupes. En cinco minutos te vuelvo a llamar. Ahora relájate y disfrutá del viaje y de la reunión, que bien merecido lo tenés. Vero…
- ¿Qué, Sebas?
- Te amo, flaca, no lo olvides
- No más de lo que yo te amo a vos
- ¡Ey! Esa es mi frase, ladrona…
- Pero es mi verdad también…
- En seguida te llamo

Dicho y hecho, cinco minutos después, mi flaco me avisa que habló con los organizadores del grupo y que van a tener especial cuidado conmigo. Casi todos conocen a Pablo, así que no va a ser fácil que pase desapercibido y eso, me tranquiliza. Salimos del aeropuerto y llegamos al hotel. Habitaciones individuales, baños privados, servicio al cuarto… Cambiaría todo eso por estar con mi flaco, aunque fuera en una carpa, en medio de la nada, si lo tengo a él, no necesito nada más. Me río al darme cuenta de lo enamorada que estoy. Me suena el teléfono de la habitación.

- ¿Señorita Arteaga?
- Si
- Le paso una llamada
- Gracias

Suenan varios “bips” y la voz que me habla, está distorsionada, me da escalofríos.

- Verónica, aunque te cuide el mundo entero, me las vas a pagar…

Corta. Yo se que es Pablo, ¿para qué distorsiona la voz? Estoy temblando, nunca sentí este miedo antes, es pavor, pero, ¿por qué? No es racional lo que siento…
Me quedo en la cama, estática, con el teléfono en la mano. Me suda todo, no puedo dejar de temblar…

Lucrecia golpea y pasa.

- ¡Qué cara, Vero! - Exclama, sentándose conmigo - Negra, estás helada…
- Me llamó, Lucre, me llamó y me volvió a amenazar…
- ¿Pablo? ¿Otra vez?
- Si
- Te quiere joder la vida, es un resentido de mierda, pero no te va a hacer nada. No tiene pelotas.
- Es que no lo escuchaste, no lo viste
- Mirá, negrita, acá ya todos estamos al tanto y no te vamos a dejar sola, ¿si? Tranquila. Ahora andá a darte un baño. Yo me quedo acá, esperando y cuidando que nadie joda.
- Gracias…

Lo hago y ella también. Después de bañarme y cambiarme, bajo al lobby y nos vamos a desayunar todos juntos. Estoy más relajada, pero no puedo dejar de pensar que Pablo está cerca, rondándome, vigilándome. ¿De dónde sale su rencor hacia mí? Yo no le hice nada. Él fue el que se agarró a piñas, ¿yo que tengo que ver con eso? ¿Por qué me tiene bronca? ¿Será por aquella vez que lo rechacé? No, Pablo es un casanova, dudo que eso le afectara. Acá hay algo más, otra cosa y no tengo ni puta idea de qué es.

Termino de desayunar y Lucre me acompaña a mi cuarto. Nos ponemos un abrigo y volvemos a bajar. Tenemos una representación audiovisual en el centro de la ciudad y hace frío. Llega la combi y nos subimos. El chofer, muy amable, nos ofrece chocolate caliente y todos aceptamos tomarlo. Se sube a su lugar y arranca. A los pocos minutos, siento que los párpados se me cierran, que no puedo mantenerme despierta. Miro alrededor y todos están en las mismas. Cierro los ojos y lo siguiente que recuerdo, es verle la cara a Pablo, después de eso, la nada misma.

Cuando vuelvo en si, me veo dentro de un cuarto muy mal iluminado. Estoy en un colchón, atada de pies y manos. Tengo la boca tapada y siento náuseas. Intento gritar, pero no me sale la voz. Raspando la venda de la boca contra el colchón, logro quitarla, pero no llego a gritar, el olor me descompone y vomito.

Un rato después, abro los ojos de nuevo y estoy del otro lado del cuarto. Se ve que limpiaron mi vómito. Ya no estoy atada. Miro alrededor y me doy cuenta que no es el mismo cuarto, ni el mismo colchón.

- ¿Qué pasa? - Digo en voz alta - ¿Qué mierda querés, Pablo?

A modo de respuesta, abren la puerta, me dejan una bandeja con comida y cierran.

Me acerco a la bandeja y veo que hay fruta, un bife con ensalada y mi gaseosa favorita. Pienso que Pablo está más enfermo de lo que cualquiera hubiera pensado y que estoy en problemas, serios problemas. Pienso en Sebastián también y en lo mucho que deseo volver a verlo. Lo amo más que a mi vida, carajo, no quiero perder mi amor…

5 comentarios:

  1. PABLOOOO MARICOOOOONNNNNN, TE VUA CORTAR LOS GUEBITOSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! AAAAAAAAHHHHHHHHHH LLLUUUUNNNNNEEEEEEEEEEEEESSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Uyuyuyuyuyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!!!!!!!!! Maldito lunes, llega yaaaaaa!!!!!!

    ResponderEliminar
  3. JAJAJAJAAJJA ME ENCANTO ESO ARI MUY BIEN DICHOOO JAJAJAJJAAJJAA EXCELENTE CAP ESPERO ANSIOSA EL SIGUIENTE ESTA WEBNOVELA ESTA Q ARDE Y CADA DIA MEJOR JAJAAJAJAJA TE FELICITO MARIA CLARISA BURAK MARU !!!! :D

    ResponderEliminar
  4. Sera Pablo???? Porq presiento q no es Pablo
    Mmmmm esto esta raro pero emocionante......

    ResponderEliminar
  5. simplemente me encanta .. a que hora subes otro cap Maru.......

    ResponderEliminar