jueves, 28 de marzo de 2013

025 - “Adelanto”



 Bautista nació dos semanas antes de tiempo, pero sin problemas. Pesó 3.127 gramos y es igual a Sebastián. Tiene sus ojos, su pelo, su color de piel, su sonrisa y estoy completamente enamorada de mi hijo. El padre, ¡ni hablar! Es un baboso, que no lo deja respirar en paz. Se la pasa sacando fotos, filmando, lo acuna, lo baña, lo cambia y si fuera por él, hasta le da la teta.
Mamá es otra, anda detrás del nieto como un ratoncito detrás del queso y Darío, no se queda atrás. La verdad que no los aguanto, pero si los aguanto. Ya hace casi un mes que Bau llegó a nosotros y nos revolucionó la vida.

En este momento, el nene duerme y su papá y su tío, discuten vehementemente, sobre el club de fútbol por el cual mi hijo va a sentir un ferviente fanatismo.

El padre, hincha rabioso de River y el tío, hincha rabioso de Racing. Los argumentos que ambos hombres ofrecen, además de irrelevantes y estúpidos, son ligeramente lunáticos, pero ellos están felices y los dejo discutir. Lo único que espero es que, sea lo que sea que el objeto de disputa, vaya a elegir, sea por propia voluntad y no porque el par de hartantes, lo cansen irremediablemente.

Mamá, Valentina y Marcos, se mueren de risa y mi suegro, creo, que los está estudiando, como un científico estudia a los monos que tiene en su laboratorio. Nada más le falta tener una libreta para anotar cosas, pero los mira y se que esa discusión, en algún momento, irá a parar a uno de sus debates universitarios. Quisiera verlo. NOTA MENTAL: Decirle al suegro que avise cuándo, porque voy a ver esa clase, como sea.

Como es sábado, todos se vinieron a casa a ver al rey de la familia, pero él, ni se inmuta y duerme como un oso en inverno. Yo, aprovecho y hago que mamá me cebe mates, mientras me entero que Valentina y Marcos, POR FIN, se pusieron de novios. Toda una novedad y miren si será novedoso, que semejante diatriba, consigue que Sebastián y Darío cierren el pico un rato y se sienten con nosotros, a escuchar la historia.

Tres semanas atrás, después de haberme visitado, Marcos llevó a Valen a su casa. Cuando iban en el auto, un ex de mi amiga, la llamó al celular y discutieron al punto que ella se puso a llorar. Marcos, como el amigo que es, la escuchó y escuchó hasta que aquella se desahogó. La dejó en su departamento y como conocía al tipo, lo fue a buscar. Lo re cagó a trompadas y se fue. Al otro día, cuando Valentina supo lo que había pasado, fue a buscar a Marcos y a reclamarle que por qué se metía, que él no era nadie y que no tenía derecho a hacer lo que hizo. Marcos, en un ataque de osadía, la calló a besos y si, besos en la boca a los que Valen respondió. Una cosa llevó a la otra y aunque no lo dijeron explícitamente, todos entendimos que cojieron y que desde ese día, andan muy de novios.

Poco después, mi marido y mi hermano encuentran otro punto de conflicto y vuelven a discutir. Ahora, la cuestión era que si Messi es mejor que Maradona y la verdad, como no me importa, desenchufo mis oídos. Se llevan muy bien y se han hecho amigos, así que lo que digan entre ellos, no me preocupa.

Como veinte minutos después, mi hijo tiene hambre y lo manifiesta como un piquetero: a los gritos pelados. Subo, lo saco de la cuna y se enchufa a mi teta, quedándose chocho y feliz de la vida. Sebastián sube un momento más tarde y se queda mirando. Cierra la puerta del cuarto y se sienta con nosotros. Lo mira tan embobado, que me los quiero comer a los dos. Mi flaco me acaricia y me besa y yo estoy que me prendo fuego: ¡maldita cuarentena mugrosa!

Y no se si es que me lee el pensamiento, pero en cuanto dejo a Bautista dormido, en la cuna, el flaco me tira en la cama y me besa ahí abajo, me toca, me acaricia y me hace acabar, pero en silencio, lo que me mata, porque me gusta hacer sonidos que liberan mi placer. Cuando termina, lo veo que se toca y aunque no me dice nada, se que está caliente. Lo llevo al baño, lo siento en el sanitario, me arrodillo y le hago un oral yo a él. Eso nos mantiene cuerdos, pero, DIOS, cuando podamos darle en serio, ¡VA A SER ÉPICO!

De Pablo no supe nada más. Desde aquella vez que me llamó y yo me desmayé en la oficina, desapareció. No me da tranquilidad, se que algo planea, lo puedo sentir y tengo la sensación que Bautista puede ser el blanco, pero no, no me permito ni pensarlo. Eso si, mis miedos no me los cayo. Sebas sabe lo que pienso y él, se lo contó a Borrelli. El inspector se ocupa de su trabajo, pero no me ha descuidado nunca, de una u otra manera, logra mantenerme vigilada y eso me tranquiliza.

Bajamos y mamá ya tiene la cena casi lista, sólo faltan unos cuantos minutos. Comemos en familia, con Bauti al lado nuestro y poco antes de las once de la noche, todos se van.
Mi flaco se queda con el gordito y yo me voy a bañar. Después, hacemos a la inversa y así, alrededor de las doce, nos acostamos.

Sebastián me abraza y me toca toda, pero no buscando guerra, sino porque así es él, toquetón y a mí me encanta

- ¿Querés que vayamos a Palermo mañana? ¿O pasear por ahí? - Me pregunta
- ¿Palermo? Podríamos ir a los lagos y llevar un poco de comida. El tiempo está hermoso y Bau le gusta callejear
- Sos tan mamá, mi amor, me pone loco verte con él bebé
- A vos todo te pone loco, Sebastián,
- Es cierto, pero verte así, con nuestro piojo, no se, Vero, me enamora más de vos
- Lo se, me pasa igual cuando te veo con tu clon
- Es igualito - Ríe, orgulloso - Lo hice a mi imagen y semejanza
- ¿Lo hice? ¡Lo hicimos, querrás decir!
- Si, claro, linda, lo hicimos y, uf, ¡cómo lo hicimos!
- ¿Ves? Todo te pone loco, mi amor
- Lo de esta tarde fue genial, pero ya quiero hacerte cosas chanchas y cochinas
- No se cómo aguantar las ganas que tengo que me hagas cosas chanchas y cochinas
- Ya lo planeé
- ¿Qué planeaste, Sebas?
- Hablé con tu mamá y ella y Darío se van a venir a quedar con el gordito un par de horas.
- ¿Estás loco? No voy a dejar a mi hijo, ¿y si le da hambre? ¿Y si llora como descocido? ¿Y si le da fiebre? ¡No, no!
- ¿Cuándo volvimos a 1940 que no me avivé? ¡Vero, no seas así! Van a ser unas cuantas horas y no nos vamos a ir lejos. De hecho, vamos a ir a ese lugar, cerca de acá que tanto te gusta. Y si pasa algo con el gordo, tenemos celulares, en dos minutos, estamos de vuelta. Además, Verónica, tu mamá sabe cómo lidiar con un bebé, crió a dos, no lo olvides.

Me río y me pongo encima de él

- Tenés toda la razón y ¿sabés qué? ¡Me gusta el plan! Faltan tres largos días para eso, pero quiero un adelanto…

Sin dejarlo hablar, porque lo beso, meto mis manos dentro de su pijama y le agarro el pene. Lo acaricio y cuando se empieza a endurecer, mi boca se deleita con él. Lo hago rápido, profundo, con potencia y el flaco no sabe de dónde agarrarse para controlar sus impulsos. Cuando lo siento cerca de acabar, me bajo el shorcito para dormir, me pongo como perrito y le ofrezco la mercadería, que está más caliente que el volcán Etna…

- ¿Segura?
- Muy, dale, no aguanto más

Me agarra de la cintura, me toca un poco y cuando estoy lista, ¡zas! Me lo hace hasta que caemos rendidos…

6 comentarios:

  1. ayyy mama q capitulo jajajajaaja muy buen capitulo te felicito maru jajaja cada vez mejor ja :D

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  2. Maru q inspiración te felicitooooooooo........uffff un súper capituloooooooo ❤

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  3. ASDFGHJKL!!! Me encantaaaaaaaaaaaaannnnnnnn!!! Esa Vero es una calientona y el Sebas ni se digaa jajajajajajjajaj! Me encantan

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  4. Mejor no digo nada, porque sería más explicita que Vero jajajajajaja

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