Ya llevo cinco meses de embarazo y me siento un
hipopótamo. No me molesta aumentar los kilos que se necesitan para que mi hijo
sea saludable, pero no me puedo mover como me gusta, los pies se me hinchan y
me la paso descansando. En la empresa, Lautaro no me deja ni mover un lápiz y
en casa, Sebastián, por poco y me lleva alzada para todos lados.
Ahora estoy en el baño, acabamos de discutir y él no
entiende que estoy embarazada, no enferma y tanto cuidado, tanta cosa rara, me
hace sentir una estúpida.
Todo empezó porque estaba en el sillón mirando una
película y cuando me quise levantar para ir a la cocina a buscar algo, no pude.
Hice el esfuerzo y me dio un tirón. ¡¿Para qué?! El flaco bajó corriendo,
asustado, casi al borde del infarto y estuvo una hora reloj, preguntando cada
dos segundos: ¿De verdad estás bien? ¿No me estás mintiendo? ¿Por qué no me
dejás que haga todo yo y vos te quedas quieta?
No se di fueron las hormonas, mi temperamento, la
incomodidad con la que vivo, las dos semanas que llevo sin poder hacer el amor
o todo junto en un mismo paquete, pero reventé. Le dije que me dejara en paz,
que no me trate como a una estúpida, que fue un tirón en la pierna y que si
algún día me duele el vientre, voy a ser la primera en tener cuidado. Que nadie
va a amar a este bebé más que yo, ni siquiera él y que si no le gustaba, tenía
la opción de separarse y divorciarse.
Ni tiempo le di de reaccionar, porque subí hecha una
fiera y me encerré en el baño. Hace poco más de dos semanas que nos casamos y
después de la noche de bodas, no volvimos a tener relaciones. Al principio
porque me dolía y después, porque no tenía ganas. El médico nos dijo que es lo
normal, como la comida y las náuseas: “Hay días que todo te da asco y otros
días, que te comés hasta lo que jamás quisiste probar en tu vida. El sexo es
igual y en parejas tan activas como ustedes, puede que se genere un conflicto.
No dejen de hablarlo y Sebastián, llenate de paciencia…”
Ahora me miro al espejo y me doy cuenta que fui una
bruta, que no lo puedo tratar así, al final, sólo quiere cuidarme, pero me
embola que no me entienda y me sobreproteja tanto. Me miro y el reflejo me
devuelve la imagen de una tonta. Pobre, mi flaco, se aguanta todo...
Antes que pueda salir del baño e ir a buscarlo, toca
la puerta.
- ¿Amor? ¿Podemos hablar?
- Te escucho, Sebastián…
- Abrime
- Mejor hablemos así, porque cuando nos miramos,
dejamos de decir ciertas cosas.
- Está bien. Mirá, Vero, yo entiendo tus cambios y
todo lo que me decís, pero eso que vos vas a amar al bebé más que yo, me dolió.
Vivo para ustedes dos, no es justo que me trates así y menos cuando lo único
que quiero hacer es cuidarte, mimarte. Me asusté cuando gritaste y por eso me
puse tan encima, tengo miedo que algo les pase.
- Ya se, Seba, pero tenés que entender que por más que
esté embarazada, puedo ir a la cocina a buscar algo. No quiero levantar pesas,
solamente quiero que me dejes hacer las cosas con la mayor de las normalidades.
Bastante cambios estoy viviendo como para que me saqués las pocas cosas
cotidianas que me quedan
- No mientas, cuando no estabas embarazada, también
iba yo a buscar lo que querías…
Me río porque es cierto lo que dice…
- Antes no te enojabas por eso, Vero, ¿por qué ahora
si?
- Es que antes era por ser caballero, romántico
- Ahora es por lo mismo
- No, ahora lo hacés por el embarazo
- No, mi amor, lo hago por caballero y por romántico.
Perdoname si te ahogo, no es mi intención, prometo darte más libertad, pero no
te equivoques, si te cuido es porque te amo, no porque crea que no podés hacer
esto o lo de más allá. ¿Me abrís?
- Está abierto…
Sebastián entra y se me queda mirando.
- No me pienso divorciar de vos, linda, ni loco
- Loco te voy a volver yo
- Desde que te conocí que me volviste loco
- Dudo que ahora sigas así
- ¿Por?
- Mirame, flaco, soy un elefante
Por el espejo, veo que sonríe y que me sigue mirando.
No decimos nada más, yo me quedo como estoy, de frente al lavabo, mirándome al
espejo y él se acerca por detrás y se apoya en mí. Está caliente, lo puedo
sentir duro en mis nalgas
- Sos hermosa, divina y el embarazo te hace más
radiante y bella, Vero. Cada parte de vos, tiene un efecto excitante, tóxico,
adictivo. No paro de desearte, de querer hacerte el amor, pienso todo el tiempo
en vos y sigo creyendo que sos la mujer más sexy y sensual del mundo…
A medida que va hablando, me baja el pantalón de
gimnasia y el calzón. Me acaricia la vagina y me masajea el clítoris. Después
me agarra la mano, llevándola hasta su erección y yo le devuelvo el favor,
tomándolo con presión y subiendo y bajando mi mano por él. No me deja darme
vuelta y me mete la mano libre por dentro de la remera, acariciándome los
pechos que están hinchados por la gravidez y por las ganas de que me lo haga.
Gimo con fuerza, rendida a sus caricias en mi área
erógena. Comienza a darme placer con un dedo y me besa el cuello. Vuelvo a
gemir y siento como su pene se endurece más en mi mano. Se lo agito como puedo,
la posición en la que estoy, no me permite ser ágil, pero si efectiva porque
ahora gime él también.
De a poco, con tranquilidad y sin decir nada, saca mi
mano de sus pantalones y hace que apoye ambas en el borde del lavatorio del
baño. Me saca la ropa de abajo por completo y juega con su amigo duro por mis
cachas y mi humedad. Quiero que me penetre, lo quiero ya, lo necesito, siento
que me duele de las ganas. Vuelve a jugar con los dedos por aquella zona y
después, se mete entre mis piernas, se acomoda y empieza a lamerme. Es un
delirio lo que me hace sentir. Sigue varios minutos y se para, se posiciona, me
agarra de la cintura con una mano y con la otra, separa mis nalgas y su falo
erguido y urgido, como si tuviera un radar, encuentra el lugar exacto y ¡Dios!
Después de dos semanas, me está haciendo el amor de nuevo. Es tranquilo, como
si tuviera miedo de hacerme mal, pero mis gemidos evidencian que la estoy
pasando más que bien. No quiero que pare, quiero que siga, que me de hasta que
los cuerpos pidan piedad. Lo hago salir y vamos a la cama, me pongo como
perrito y lo incito a seguir. Esa postura es cada vez más placentera, entre por
donde entre, no hay pérdida: los dos la disfrutamos, es cómodo y puede ponerle
toda la potencia que ambos deseamos…
AWWWWWWWWWWWWWWW!!!!! Tan hermooosoooossssss!!!! Uffffffff!!!! Asdfgjkl! Me encantaaaa
ResponderEliminarQue caballero........ Uffffffffffffffffffff...... Caliente el capitulo jajajajajajajaja me gustaaaaaaaaaaaaa..........................
ResponderEliminarJAJAJAJAJAJAAJJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ Q CAPITULOOO Q COSAS CHEEEEEE SUPER CABALLERO SEBAS Q BUENO Q YA VOLVIERON A ESTAR JUNTOS DESPUES DE TANTO TIEMPO UFFF EXCELENTEE JAJJAAJA
ResponderEliminarOMG q capitulaso... jijijiji
ResponderEliminarWOOOW! QUE CAPITULO! ME ENCANTA! :)
ResponderEliminarSencillamente Sin Palabras...
ResponderEliminar