Estuve inconsciente alrededor de diez horas. Según los
médicos, un pico de estrés, pero yo no estaba nada estresada, al contrario,
nunca me había sentido tan relajada como en brazos de Sebastián, ¿por qué
motivo me iba a poner así de nerviosa? Pienso en Pablo y me doy cuenta.
Renombro mi cuadro clínico: SHOCK POST VER A LA TETONA METIENDO LA LENGUA EN LA
BOCA DE MI PABLO…
Después que reaccioné, el médico me dijo que me iba a
quedar en observación un día más, así que mi vieja llamó el lunes a primera
hora a “Prisma Enterprises” y avisó que me encontraba internada. Una hora más
tarde, Sebastián entraba a mi habitación con un ramo de flores gigante y de mis
preferidas. No sabía que él sabía. Mamá nos dejó a solas.
- Hace como tres meses, mientras almorzabas con tu
amiga, le dijiste algo sobre las calas y ya no me olvidé que eran las que más
te gustaban - Dice mientras me da un besote y se sienta a mi lado, tomándome la
mano con firmeza, pero mucha dulzura - ¡Me asustaste, Vero!
- No deberías ni asustarte, ni perder tu tiempo
viniendo a verme
- No digas esa boludes, linda, no hay nada más hermoso
que verte
- ¡Uf! Me imagino… (Me toco el pelo) ¡Debo parecer una
vieja bruja!
- Estás preciosa, nena, la enfermita más caliente y
linda de todo el hospital
- ¿Estás enamorado de mí, Sebastián? - Pregunto, porque
pienso que solamente eso, justifica o explica la manera en que él se comporta
conmigo
- Si y mucho, perdidamente - Contesta con simpleza - Y
a primera vista, linda, me encantaste desde que te vi
Me sonríe y se nota que ni espera escuchar de mi boca
lo mismo o algo similar. Sabe que me gusta, pero que no lo amo. Bueno, amo como
me mira, como me toca y como me hace lo que me hace, pero no lo amo. Si, también
amo haberme dado cuenta que no es el tonto que parece ser en la oficina, pero
no lo amo. Aunque amo sus besos, sus caricias y sus gemidos, pero a él, no lo
amo. Amo a Pablo
Sebastián me mira y supongo que le sonreí, porque la
mueca de su rostro le va de oreja a oreja y me da un beso de otro planeta.
Tengo un aliento a muerto que tumba a cualquiera, pero a él le da igual y sigue
besándome. Me encanta, me apasiona, me seduce y me puede, pero no lo amo. ¿O
si?
Esa tarde, ya en mi casa y en mi cama, Valen y Marcos
no paran de hablar. Preguntan y se contestan solos. Darío entra con una
bandeja: mamá mandó el mate y mi hermano mayor, como todo un señor, viene a
mimarme. Parece que se asustó, porque tiene un gesto de cordero degollado que
no se tolera. Mis amigos se despiden y se van. Darío se sienta conmigo y me
pasa el primer verde.
- ¡Qué cagazo me diste, boluda! - Dice, sin mirarme -
Yo se que no te lo digo muy a menudo, pendeja, pero vos y mamá son mis únicos
amores y casi me muero cuando te vi ahí, sin consciencia. Cuidate, tarada,
sabés que nosotros somos un todo.
- Si me cuido, no se de dónde viene el estrés ese que
tengo
- Fijate, entonces, porque no fue nada lindo
- Prometido, tonto - Respondo conciliadoramente
Tomamos dos termos completos de mate. Mi hermano es el
único que sabe cebarlos igual que lo hace mi mamá. Después de eso, me quedo
sola y mi cabeza se dispara.
La rubia tetona besando a Pablo, cosa inconcebible,
porque ese hombre es sólo mío y ya lo decreté. Aunque él no lo sepa, Pablo Batista
está destinado a ser mi amante, mi amigo, mi todo y tiene que deshacerse de esa
boba para poder lograr su destino conmigo. Lo tengo que ayudar a sacársela de
encima.
Cuando mi vieja me habla, ni recuerdo lo que estaba
meditando.
- ¿Cómo no vas a saber, Vero? Estabas muy concentrada
pensando
- No se, ma, la verdad es que se me fue de la cabeza
- Debe ser el mismo estrés, hija. ¿Vas a cenar?
¿Cenar? ¿Ya es de noche? Miro por la ventana y la luna
estaba alta. Luego me fijo en el celular y eran casi las diez. Darío se fue
como a las seis, ¿qué hice esas cuatro horas? No me dormí ni salí de la cama,
¿cómo puede ser que no me acuerde de lo que pensaba? Un mensaje de texto de
Sebastián, me devuelve a tierra. “Quiero verte, mi amor. No soporto pasar la
noche lejos tuyo. Quiero cuidarte, mimarte, hacerte el amor otra vez”
Miro a mi vieja y me doy cuenta que la sola idea de
tener a mi jefe entre mis piernas, me excita en un segundo
- Ma, va a venir alguien a verme y quisiera estar a
solas, ¿podés quedarte con Darío esta noche?
Mi vieja se ríe y dice que si, que ese departamento
era mío y yo lo pagaba y que, además, tenía ganas de pasar más tiempo en casa
de mi hermano. Que era un desastre y quería limpiar bien, acomodar y asegurarse
que el nene comiera decentemente. Me da uno de sus besos y se va a llamar a su
hijo por teléfono.
Darío viene a buscar a la vieja, me saluda, me deja un
regalo y se van. El obsequio de mi hermano es un libro, “Mi planta de naranja -
Lima”. El autor es un brasileño, Mauro de Vasconcelos. Es corto, pero parece
lindo. Decido leerlo al otro día, porque Seba está por llegar y quiero ponerme
presentable. Me doy una ducha, me paso la maquinita de afeitar por las piernas,
por las axilas y una crema humectante que deja mi piel, además de suave, con un
exquisito aroma a almendras.
Sebastián lo aprecia, porque desde que llegó no para
de besarme y de sentir mi aroma. Dice que lo enloquece y lo seduce. Como el
hombre atento y caballero que es, me mira y me toma la mano, besándola.
- Te voy a decir la verdad, Verónica, tengo muchas
ganas de hacerte sudar, gritar, gozar y estar adentro tuyo, pero si te sentís
mal, dejame decirte que pasar la noche con vos, abrazaditos, me va a fascinar.
- El otro día no me dejaste dormir
- El otro día no estabas enferma, mi amor
- ¿De verdad te quedarías toda la noche acá, conmigo,
sin hacer nada?
- Claro, linda, no me tomes por un calentón, porque no
es lo único que soy
Se ríe y simplemente, me hace perder la compostura. Lo
agarro de la camisa y lo tiro en la cama, me subo encima y lo beso de arriba hacia
abajo, desabotonando su ropa. Cuando llego a la bragueta, se le nota que está
erecto y bajo la cremallera. Meto la mano y saco al amigote, para meterlo a mi
boca y escuchar como Seba gime y lo goza. Saberme tan efectiva en este
trabajito, me inspira y me calienta tanto, que sigo hasta que él acaba…
Era saladito, mucho más agradable de lo que me pude
imaginar…
jajajajjajaj me encantaaaaaaa...quiero maaaasss!!!...esto es adictivoooo ajajajjaja
ResponderEliminarMe encanta esta mui buena :)
ResponderEliminarTamara Marrana!!!! JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!! Me he cagao dde risa con todos los capitulos, Maru
ResponderEliminarJAJAJAJJAJAJAJAAAJJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJJAJJA QUE COSAS CHEEE ME ENCANTA ESTA HISTORIA Y LO SINCERA QUE ES VERO O LO QUE PIENSA JAJAJA ESTA GENIAL MARU TE FELICITOOO AJJAJAJA:D
ResponderEliminarSúper tu historia ❤❤❤❤❤
ResponderEliminar