jueves, 7 de febrero de 2013

007 - “Decir TE AMO”

¿Se puede amar a dos hombres al mismo tiempo? ¿Se puede sentir amor profundo, real, sincero por dos personas en simultáneo? Porque a Pablo lo amo desde que lo conocí y es más que obvio que Sebastián me fue enamorando, aún sin que yo me diera cuenta. ¿Cuál es real y cuál no?

Sebastián me mira, se ríe de algo y francamente, no me importa el por qué de su risa, solamente quiero que siga así, riéndose y que siga conmigo, mirándome, tocándome, que no se me despegue más.
Lo amo, eso no se duda, pero ¿y Pablo? No puede ser que todos mis sentimientos por él, sean efímeros, aleatorios, inocuos. No, mi amor por Pablo fue mi motor durante años, no es posible que sea una mentira…
Pero acá estoy, con Sebastián y siento que me tiembla hasta la médula. Me tiembla y la electricidad que me provoca su mirada, recorre cada partecita de mi cuerpo, poniéndome la piel de gallina.

La pizza se demora, no me puedo aguantar. ¿Por qué quiero tenerlo desnudo en mi cama con tanto ahínco? Hicimos el amor hace un rato y no me bastó, quiero más, lo quiero a él, con su perfecta integridad, entrando en mí y haciéndome gritar, gemir, transpirar. ¿Qué tiene este tipo que me afecta así? Me transformé en una ninfa, adicta a su cuerpo, a su boca, a su pene. Ah, claro, ¡lo amo! Es eso…

- Te amo - Digo, sin darme cuenta
- ¿Me amás, linda? ¿Estás segura?
- No entiendo cómo, ni cuando me enamoré de vos, Seba, pero si, te amo y estoy apenas dándome cuenta, teneme piedad.
- No pidas que tenga piedad cuando acabás de decirme que me amás.
- Tendría que haberme callado la boca
- Esa boquita hizo lo correcto y no veo la hora de tenerla sobre mí de nuevo, Vero

Se acerca, me besa y me toca un pecho. Automáticamente, se me ponen los pezones duros. La pizza se tarda una eternidad y para devolverle el favor, meto la mano por debajo de la mesa y le agarro su coso, que está durísimo y me tienta, quiero saborearlo un poco y que después lo meta en mis profundidades.
Siento la humedad en mi entrepierna y no lo puedo creer, Sebastián, sencillamente, me pone de la nuca.

Por fin llega la pizza, la paga y vamos al auto. Subimos y mientras él maneja, le acaricio el coso y como soy una ninfa, adicta al sexo y me fascina hacerle trabajos orales, le bajo el cierre de la cremallera, saco el erguido falo afuera y lo atrapo con mi boca.

Sebastián se controla como puede y maneja muy despacio, sin embargo las ganas le ganan y en vez de ir a casa, ve un telo y se mete. Entra con el auto y mientras pide habitación, yo sigo en mi trabajo. Nos habilitan la entrada y él estaciona el auto en la cochera de la suite, pero no bajamos aún, nos quedamos ahí hasta que lo hago explotar en mi boca.

Encantado conmigo, caliente como brasa, reclina mi asiento y me levanta la pollera, metiendo su mano en mi calzón. Se inclina hacia mí y me besa, metiendo su lengua hasta mis amígdalas, cosa que me encanta. Siento como uno de sus dedos me empieza a hacer el amor y gimo, irremediablemente. Su mano libre, se escurre debajo de mi remera y me masajea los pechos, los pellizca, los amasa y todo lo hace, sin cesar sus besos, que empiezan a bajar por mi cuello y vuelven a subir a mis labios.

En mi entrepierna hay una fiesta. Con su dedo sigue dándome placer y ahora, además de meterlo hasta el fondo, otro de ellos, me toca el clítoris, matándome de gusto. Nunca pensé que el sexo oral podía inspirar tanto a un hombre y encima, este hombre en particular, es más que agradecido y yo agradezco eso

- Que me dijeras que me amás, me puso muy de humor, linda. ¿No querés que te despida de la empresa y yo renuncie? Así nos pasamos nuestros días haciendo el amor
- No es mala idea, Sebas, pero, ¿cómo nos vamos a mantener?
- Robemos un banco…

Veo que se agarra su coso, que de nuevo está duro y sacia sus propias ansias. Como puedo, se lo agarro yo y sigo. Él asiente y vuelve a besarme. Yo muevo mi mano al mismo ritmo que Sebastián mueve la suya y los dos sentimos un gran gozo por eso. Se lo aprieto y lo escucho gemir y eso hace que su dedo deje de hacerme el amor y directamente, me coja. No hay vuelta atrás, ya soy adicta a este tipo y es mío, de nadie más.
Me propone ir al cuarto y acepto. Entramos y me acuesta en la cama, para hacerme un oral él a mí y exploto en su boca, sin más ni más.

Desde muy chica tuve mis resquemores a las palabras “TE"y "AMO”. Será que mi viejo fue tan hijo de puta con mi vieja, que me traumó. Tal vez, me marcó demasiado el recuerdo de las noches en las que escuché a mamá llorar por un hombre que no valía la pena, ¡pero al que amaba tanto! O si no, ver cómo Darío casi se muere por la depresión que le causó enterarse que su hijo no era su hijo, que la ex mujer se encamaba con otro tipo y como ese otro tipo no quiso saber nada del nene, se lo encajó a mi hermano. Cuando el padre biológico reapareció, reclamando su paternidad, la conchuda esa le cagó la vida a mi hermano y se fue con Elías al sur. Ahora son una hermosa familia feliz y Darío, estuvo tan mal, que hasta quiso suicidarse. Se que aún extraña al nene, pero no dice nada, el dolor no lo deja. Ahora anda con una chica bastante piola y se ve que lo quiere porque le aguanta todo y está pendiente de él y de nosotras. La cagada es que Darío no se anima a amar de nuevo y bueno, no le da tanta cabida. Mamá y yo pensamos que ella puede curarlo, pero hasta que él no se decida, lo único que podemos hacer, es aconsejarlo.

Y ahora, tengo a este adonis conmigo, agitado, sudado, complaciente, hermoso, tierno y salvaje, todo junto y revuelto en un mismo hombre y lo amo, me sale por cada poro el sentimiento y se me va de las manos, se sale de mi control y a mí no gusta no tener el control de las cosas, me da inseguridad. Por eso soy como soy y me muestro seca y distante, porque las cosas tienen que ser a mi modo y no al voleo.

Sebastián me desgarra esas paredes, esas corazas y ahora se desnuda y me desviste, se acomoda entre mis piernas y me embiste, como un toro embravecido, alterado por miles de capas rojas que lo provocan a tomar envión y atravesarlas. Y me atraviesa y no sólo el cuerpo, sino el alma y eso es lo que me da más miedo

- Decime de nuevo que me amás, Vero, porque no me la creo, mi amor
- Te amo, Sebastián, te amo y es más increíble para mí que para vos
- Eso es porque te resistís a sentirlo, ¿no?
- Me da miedo
- Conmigo no tenés que tener miedo, te voy a cuidar siempre, linda

Antes que yo pueda decir nada más, me gira en la cama, me pone boca abajo y entra por la otra puerta. El placer me abruma y no quiero que se detenga jamás

Un par de días después, retomo mis labores en “Prisma Enterprises” y para mi asombro, cuando llega el jefe, me planta un beso delante de todos

-¿Qué miran así? - Dice a los demás - Es mi novia y puedo darle un beso, ¿no?

Sebastián sonríe, me da otro beso y se mete a su oficina. Siento todas las miradas sobre mí y solamente atino a reírme

- ¿No escucharon o qué? Somos novios, así que dejen esas caras de boluditos y sigan trabajando…

De golpe, me da la sensación que alguien me mira con intensidad y si, aunque no entiendo por qué, Pablo me mira y sonríe. Se acerca con una carpeta, me la deja y me dice que me espera en el baño de abajo, ese que nadie usa porque tiene los caños del lavabo rotos.

5 comentarios:

  1. Mmmmmmmmm... Ese Pablo no me gusta nada, nada, NADA!!!! Mátenlo desde ya!

    ResponderEliminar
  2. No me gusta pabloooooo, fueraaa, no me da buena espinaaaaaa....Amo a Sebaaaassss!! ....Muy buen capiiiii...

    ResponderEliminar
  3. Eeeeeehhhh!! Si se puede comentar del cel!!

    ResponderEliminar
  4. Hay no ese Pablo q esta pensando ahora no meda confianza mmmmmmmmmmmmm

    ResponderEliminar