miércoles, 13 de febrero de 2013

012 - “Sexo”

Llamé a mamá y le conté. Mi hermano escuchó y por poco va a buscar a Pablo y lo destroza. Darío tendrá miles de defectos, pero es tan protector y tan calentón. La vieja lo calma y como sabe que Sebastián le dio un golpe y además lo echó, se queda en el molde. Igual, si se lo llega a cruzar, lo pone. Menos mal que no lo conoce, porque Darío es capaz de dejarlo en terapia intensiva a pura trompada.

Sebastián pide comida y cenamos muy tranquilos. Le cuento lo del policía y las preguntas que me hace, se parecen a las del inspector Borrelli, pero a mi flaco, con unos cuantos besos, le cambio el tema con toda facilidad. El tema con Seba es que unos cuantos besos lo ponen como león y quiere más, quiere todo.

En estos seis meses, me ha hecho de todo, en todos lados y de todas las maneras y no se cansa, siempre quiere más. No pasa un día sin que tengamos sexo. Si por algo no podemos pasar la noche juntos, cosa que no ocurre muy a menudo, siempre se encuentra algún huequito y pasa a darme calor. Me encanta, es dulce y salvaje, suave, rudo, feroz, tranquilo, es todo al mismo tiempo. Me carga y me lleva a la bañera. La llena de agua tibia y le pone todas esas sales que son relajantes. Me mete y empieza a enjabonarme lentamente. Lo miro y le sonrío, me besa y se para.

Se saca la remera y el pantalón. Usa esos calzones que son apretaditos y que marcan el bulto y las cachas y tiene las dos cosas perfectas. Además, el pene está despierto y arriba. Le hago una seña para que se acerque y lo agarro del bóxer, se lo bajo y su coso queda justo a la altura de mi cara. Claro que no pierdo el tiempo y se lo beso, lo acaricio, lo saboreo y lo chupo con todas las ganas del mundo: me fascina hacerle sexo oral y me excita muchísimo. Sebas me agarra la cabeza y me ayuda en el movimiento, disfrutando al máximo. Me dice cosas chanchas y me caliento más.

Quiere acabarme en la boca y esa idea, simplemente, me hace ponerme loca. Sigo chupando hasta saciar su deseo y sin esperar nada, se mete a la bañera conmigo y me besa, metiéndome un dedo en mis profundas oscuridades. Sigue diciendo cosas sucias, se ve que está encendido y que quiere batallar largamente y como eso me gusta y mucho, le contesto al mismo nivel y le agarro el pene de nuevo, frotándolo hasta que se pone duro otra vez y ahí, cuando los dos estamos al límite, me penetra ferozmente. Se mueve de tal manera que el agua cae al piso estrepitosamente y Seba no para, me mata, me puede, me todo…

Quiere darme por atrás y yo también lo deseo, así que salimos del baño y nos vamos a la cama. Me pongo como perrito y él me acaricia para dilatarme, busca una crema, me la pasa y mientras lo hace, toca cada zona erógena que puede. Ya me siente lista, se arrodilla detrás de mí y ¡GUAU! Deliro, tiemblo, no se cómo seguir sosteniendo la posición porque las piernas se me abren y él lo nota, porque me acuesta, me agarra los glúteos, los separa un poco y vuelve al ataque, como fiera enloquecida. Sigue, no para, siento su pene duro introduciéndose dentro de mí y cada vez que lo hace, yo grito de placer, gimo, jadeo, quiero más, quiero que no se detenga nunca

- ¿Te gusta esto, Vero?
- ¿Tenés dudas?
- Quiero que me lo digas
- Me fascina, Seba, no pares
- Pedímelo
- Te lo estoy pidiendo
- Pedime más
- Haceme ver las estrellas, papito, seguí hasta que me llenés, acabáme ahí
- Eso, mi amor, así…

Acelera hasta que termina y siento como su líquido calentito se queda en mi interior. El coso le queda duro un rato más y como sabe que lo disfruto, mantiene el movimiento.
Después nos damos una buena ducha, entre caricias y besos. Él me mira con toda la ternura que tiene dentro y que no se avergüenza en mostrar. Me habla de lo que desea que vivamos juntos, de los sueños que quiere que compartamos y de cómo proyecta su vida conmigo
Yo lo miro y mientras el agua le cae delicadamente sobre esa carita divina que tiene, vuelvo a entender lo mucho que lo amo

- Nunca pensé en amar así, Vero, esto me sorprendió y me sorprende
- A mí también. Yo creí estar enamorada de alguien y, de la nada, mi amor por vos me inunda, haciendo que todo lo demás pierda importancia. Siento que si no estás conmigo, las cosas no tienen relevancia.
- ¿Te dije que te amo, Verito?
- ¡No me digas "Verito"! Y si, siempre me decís que me amás y no me canso de escucharte
- Yo no me canso de decir esas palabras porque son lo más hermoso que me nace
- Y yo te amo a vos, Sebi, te amo de una manera que no puedo ni explicar
- Amor, ¿no querés vivir conmigo del todo? Buscamos una casita, la compramos y empezamos a formar nuestro hogar ahí
- ¿Vivir juntos definitivamente?
- Hasta que seamos viejos y gruñones
- No se, amor, estamos bien así
- Pero podemos estar mejor, ¿no querés?
- Si que quiero, pero me da miedo
- ¿Miedo a qué?
- A que te des cuenta que no soy el amor de tu vida y te pierda
- Vero, sos el amor y la mujer de mi vida y lo que siento por vos, va a ser parte mía hasta el último día de mi existencia
- Vivamos juntos, amor
- Mañana, después del trabajo, salimos a mirar casas. Yo llamo a una inmobiliaria y pido que nos asesoren, ¿si?
- Va a estar saladito comprar una casa, mejor alquilamos
- Plata hay, por eso no te preocupes, tengo los ahorros de toda mi vida y una herencia que me dejó mi abuelo.
- ¿Sos millonario?
- Millonario, no, pero estamos holgaditos, no te preocupes
- ¡Qué pena!
- ¿Estás conmigo porque creés que tengo guita, Verónica? - Se ríe involuntariamente
- No, pero hubiera sido un buen bonus…
- ¿Por qué estás conmigo?
- Por este… - Le agarro el pene y se lo acaricio
- No le querés hablar un ratito
- Me encanta tu idea - Bajo lentamente y le hablo - ¿Quiere ir a la cama, el señor? - Vuelvo a subir - Ya le hablé, hay que ver qué responde ahora…

La respuesta es inmediata y no quiero alardear de la sexualidad de mi casi conyugue, pero tiene una potencia y una resistencia que no se puede comparar con nadie. Me tiró a la cama, me abrió las piernas y su lengua llegó hasta el lugar más hondo que pudo. No cesaban los besos y comenzaron las caricias. Me tocaba el traste, los pechos, todo. Me despero por hacerle lo mismo y le digo que se acomode para que yo pueda hacerle el oral. El 69 es idílico y los dos acabamos. Después de acuesta para mi lado y me abraza cucharita. Me lame el lóbulo de la oreja y me habla casi susurrando

- ¿Te puedo contar una fantasía?
- Obvio
- ¿Me las vas a cumplir?
- Si es físicamente posible, si
- Es posible y fácil
- Soy toda oídos

4 comentarios:

  1. wow esta espectacular.!! este par es re cachondo jajajaj

    ResponderEliminar
  2. awww!! me encantan estos dos son lo maximo!!
    Me fasina!!!!!!!!!!! quiero mas capss!!!
    Esto es una adiccion!!
    :*

    ResponderEliminar
  3. jajajajajajjajjajajajajaajajajaajjajjajaaja meee encantoooooo jajajjaajaja estupendo cap jaajjaaj ;D

    ResponderEliminar
  4. Hay ya me volví adicta a esta novelaaaaaaaaaa❤❤

    ResponderEliminar