lunes, 11 de febrero de 2013

010 - “Lagunas”

El tiempo pasa bastante a prisa y las cosas marchan de maravillas. Mamá prácticamente vive con Darío, ya que yo, casi vivo con Sebastián. Por fin se conocieron el mes pasado y se adoraron. Hasta mi hermano le tiene estima y eso que Darío es un rinoceronte para tratar con los tipos que se me acercan. Valentina decidió dejar los estudios y retomar el año próximo. ¿Por qué? Se enamoró de un pelmazo que se la pasa de viaje. Hace dos meses que anda recorriendo Europa y Marcos, con el corazón partido, se resignó y entendió que tiene que mirar hacia otros horizontes. Por suerte, él también hizo buenas migas con mi flaco y a través suyo, conoció una chica que lo tiene entusiasmado. En “Prisma”, toda va a pedir de boca, salvo por Pablo que está cada día más insoportable. Hace como tres semanas, se terminó yendo a las piñas con un supervisor del otro piso y si no los echaron a los dos, fue porque lo hicieron después de salir del trabajo. Las malas (por no decir CORRECTAS) lenguas, dicen que Batista quiso levantarse a la novia de Agustín y la mina lo sacó cagando. Cuando Agustín se enteró, lo buscó afuera de la empresa y lo re cagó a trompadas. ¡Qué bárbaro! Hace seis meses atrás, no lo hubiera creído, pero cuando la venda se cae de los ojos, no se puede andar cerrándolos para no ver y la realidad, nos da bien de frente y en la cara. Por suerte para mí, me importa un soberano kiwi lo que haga o no haga Pablo, mi vida gira en torno a mi vieja, a mi hermano, a mis amigos y a mi novio: lo demás, ¡ME VALE TRES SORETES!

Hablando de novios, Sebastián y yo, increíblemente, llevamos medio año juntos y si, hemos tenido nuestras agarradas, pero siempre se arregla y si no llegamos a la solución a través de las palabras, lo hacemos a través del sexo, pero que se arregla, SE ARREGLA
No hace mucho que conocí al papá y es un hombre muy interesante. Profesor de historia en la UBA (Universidad de Buenos Aires) desde hace casi dos décadas. Dicta una cátedra que es de las más populares entre los estudiantes. De hecho, yo estudié en otra universidad y una carrera que nada tiene que ver con él y llegué a escuchar sobre sus clases. Todos quieren cursar con Ernesto Mendoza y ahora que lo conocí, pude darme cuenta que su fama estaba más que bien ganada.

Lo único que sigue siendo una piedra en mi zapato, es el gordo de la esquina de Darragueira.
Luis Pérez tiene 42 años, pero está tan hecho mierda que parece de 60. Debe pesar, por lo menos, 120 kilos y además de ser desagradable a simple vista, lo es a simple todo. Porque hay gente no agraciada, que no pierde su encanto. Al contrario, hace de sus “particularidades”, algo llamativo y positivo, pero el gordo este, sencillamente, es un pajero y un pelotudo.

Voy caminando al trabajo después de mucho tiempo, ya que Seba salió antes por una reunión de trabajo y no fuimos juntos en el auto. Cruzo la calle y, como si me estuviera esperando, apenas paso por la vereda, sale a mi encuentro, diciendo alguna de todas las groserías y burradas que tiene en su basto arsenal de forradas. Lo miro y lo mando al carajo con la mirada…

Abro los ojos y estoy en casa, acostada. Sebastián se acerca despacio, como si tuviera miedo de quebrarme por acariciarme. ¿Qué pasó? Yo estaba en la esquina de Darragueira, a punto de putear al gordo asqueroso.

- ¿Cómo te sentís, flaca? - Pregunta, angustiado y preocupado
- Bien, amor, ¿qué pasó?
- ¿No te acordás?
- No
- Nunca llegaste a la empresa y me preocupé, así que salí a dar vueltas por donde caminás cuando vas a pie y alrededores. Te encontré desmayada en el estacionamiento del súper. ¿Qué hacías ahí?

La verdad que no tengo ni la más mínima idea. ¿En qué momento fui al súper? ¿Para qué?

- Iba a comprar cosas de higiene femenina, precioso, a esa hora está vacío el local y yo salí con tiempo de sobra para poder desviarme…

No se por qué le mentí, nunca lo había hecho, pero algo dentro mío, no se qué, me gritaba que le dijera cualquier cosa, excepto que no tengo ni la más puta idea de para qué carajo fui al súper.

Lo último que recuerdo es que el gordo me miró y me tocó una teta, después de eso, todo es negro y no le digo eso a Sebas porque lo busca y lo mata. Ya bastante caliente está con el pelotudo ese por las cosas que me grita. No hace falta echarle más leña al fuego.

- ¿Qué hora es? - Indago, completamente perdida
- Casi la una de la tarde. Vamos al médico, Vero. No te llevé antes porque como te encontré en el súper, no sabía qué te había pasado y no quise hacer algo que pudieras tomar a mal. Se que odiás los hospitales, pero te tienen que revisar.

¿Casi la una? ¿Dónde estuve desde las ocho y media? ¿Cómo llegué al súper? Muevo la mano y me duele, me miro y está vendada

- Tenés un corte bastante feo, amor, debés haberte cortado con algún vidrio que había en el piso
- ¿A qué hora me encontraste?
- Como a las diez, un poco más tarde, quizás.
- Mejor llamá al médico y que venga.
- Si, preciosa, como quieras.

Sebastián me da un besote y va a llamar. Yo me quedo pensando en qué carajo me pasa, ¿por qué no me acuerdo de nada?

Prendo la tele y  hago zapping un rato, hasta que una noticia me llama la atención. Encontraron a un tipo muerto cerca de la esquina de Darragueira por la que pasé esta mañana y que, justamente, es el último lugar donde recuerdo haber estado, hasta ahora, que me desperté en mi cama.

Los ojos se me abren como dos soles cuando veo de quién se trata.

- ¡¡Sebastián!!
- ¿¿Qué pasa, flaquita?? - Pregunta, preocupado
- Mirá a quién mataron

Luis Pérez había sido asesinado de un puntazo en el vientre. Según los peritos, era una especie de cañito angosto y filoso. Los expertos también dicen que el gordo se murió entre las 9 y las 10 de la mañana y que no hay testigos, ya que esa parte de Darragueira está cortada y los autos pasan por la esquina opuesta. Nadie vio nada.

- No se habla mal de los muertos, pero es muy probable que se haya querido hacer el loco con alguna mujer y le dieran lo que merecía - Digo, resuelta

Sebastián asiente…

- ¿Vos no viste nada, Vero?
- Si, como de costumbre, me dijo uno de sus piropos y para no variar, lo mandé a la mierda y seguí caminando, Seba.
- ¡Ni hablar! - Resopla - Voy a llamar de una vez, amor…

Me da otro beso y vuelve a salir y yo me pregunto, ¿habrá sido eso? ¿Será que vi algo de lo que pasó y mi cabeza lo anula por miedo?


7 comentarios:

  1. A su chiinnnn... ESTO LO QUE ESTÁ ES BUENÍSIMOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! MAAASSSSSSSSSSSSSSSSS

    ResponderEliminar
  2. Oh Oh, yo creo que fue Vero la que mató al Gordo Soreteeeeee....Me encantaaaaa jajajajaj quiero maasss!!!!

    ResponderEliminar
  3. wow esta mas qe bueno esto jaja...qe hiciste vero??

    ResponderEliminar
  4. Nononononononoooo, ¿ES EN SERIOOOOO? ¿Para cuándo el próximo capítulo?

    ResponderEliminar
  5. ES ESTUPENNNDOOOOOO MEEEEEE ENCANNNTOOOOOOOOOOOO ESTA BUENISIMOOOO Y LO QUE LE SIGUEE JAJAJAJAJA Q COSAS CHE INSISTO DEBERIAS HACER UN LIBRO MARUUU !!!! SERIA EXITO EN VENTAS :D

    ResponderEliminar
  6. woow ella lo mato? quiero mas caps! :*

    ResponderEliminar
  7. No puede ser será q lo mato ??????
    Ufffffff me encanta esta novela..........*

    ResponderEliminar