Hablando de novios, Sebastián y yo, increíblemente,
llevamos medio año juntos y si, hemos tenido nuestras agarradas, pero siempre
se arregla y si no llegamos a la solución a través de las palabras, lo hacemos
a través del sexo, pero que se arregla, SE ARREGLA
No hace mucho que conocí al papá y es un hombre muy
interesante. Profesor de historia en la UBA (Universidad de Buenos Aires) desde
hace casi dos décadas. Dicta una cátedra que es de las más populares entre los
estudiantes. De hecho, yo estudié en otra universidad y una carrera que nada
tiene que ver con él y llegué a escuchar sobre sus clases. Todos quieren cursar
con Ernesto Mendoza y ahora que lo conocí, pude darme cuenta que su fama estaba
más que bien ganada.
Lo único que sigue siendo una piedra en mi zapato, es
el gordo de la esquina de Darragueira.
Luis Pérez tiene 42 años, pero está tan hecho mierda
que parece de 60. Debe pesar, por lo menos, 120 kilos y además de ser
desagradable a simple vista, lo es a simple todo. Porque hay gente no
agraciada, que no pierde su encanto. Al contrario, hace de sus
“particularidades”, algo llamativo y positivo, pero el gordo este,
sencillamente, es un pajero y un pelotudo.
Voy caminando al trabajo después de mucho tiempo, ya
que Seba salió antes por una reunión de trabajo y no fuimos juntos en el auto.
Cruzo la calle y, como si me estuviera esperando, apenas paso por la vereda,
sale a mi encuentro, diciendo alguna de todas las groserías y burradas que
tiene en su basto arsenal de forradas. Lo miro y lo mando al carajo con la mirada…
Abro los ojos y estoy en casa, acostada. Sebastián se
acerca despacio, como si tuviera miedo de quebrarme por acariciarme. ¿Qué pasó?
Yo estaba en la esquina de Darragueira, a punto de putear al gordo asqueroso.
- ¿Cómo te sentís, flaca? - Pregunta, angustiado y
preocupado
- Bien, amor, ¿qué pasó?
- ¿No te acordás?
- No
- Nunca llegaste a la empresa y me preocupé, así que
salí a dar vueltas por donde caminás cuando vas a pie y alrededores. Te
encontré desmayada en el estacionamiento del súper. ¿Qué hacías ahí?
La verdad que no tengo ni la más mínima idea. ¿En qué
momento fui al súper? ¿Para qué?
- Iba a comprar cosas de higiene femenina, precioso, a
esa hora está vacío el local y yo salí con tiempo de sobra para poder desviarme…
No se por qué le mentí, nunca lo había hecho, pero
algo dentro mío, no se qué, me gritaba que le dijera cualquier cosa, excepto
que no tengo ni la más puta idea de para qué carajo fui al súper.
Lo último que recuerdo es que el gordo me miró y me
tocó una teta, después de eso, todo es negro y no le digo eso a Sebas porque lo
busca y lo mata. Ya bastante caliente está con el pelotudo ese por las cosas
que me grita. No hace falta echarle más leña al fuego.
- ¿Qué hora es? - Indago, completamente perdida
- Casi la una de la tarde. Vamos al médico, Vero. No
te llevé antes porque como te encontré en el súper, no sabía qué te había
pasado y no quise hacer algo que pudieras tomar a mal. Se que odiás los
hospitales, pero te tienen que revisar.
¿Casi la una? ¿Dónde estuve desde las ocho y media?
¿Cómo llegué al súper? Muevo la mano y me duele, me miro y está vendada
- Tenés un corte bastante feo, amor, debés haberte
cortado con algún vidrio que había en el piso
- ¿A qué hora me encontraste?
- Como a las diez, un poco más tarde, quizás.
- Mejor llamá al médico y que venga.
- Si, preciosa, como quieras.
Sebastián me da un besote y va a llamar. Yo me quedo
pensando en qué carajo me pasa, ¿por qué no me acuerdo de nada?
Prendo la tele y
hago zapping un rato, hasta que una noticia me llama la atención.
Encontraron a un tipo muerto cerca de la esquina de Darragueira por la que pasé
esta mañana y que, justamente, es el último lugar donde recuerdo haber estado,
hasta ahora, que me desperté en mi cama.
Los ojos se me abren como dos soles cuando veo de
quién se trata.
- ¡¡Sebastián!!
- ¿¿Qué pasa, flaquita?? - Pregunta, preocupado
- Mirá a quién mataron
Luis Pérez había sido asesinado de un puntazo en el
vientre. Según los peritos, era una especie de cañito angosto y filoso. Los
expertos también dicen que el gordo se murió entre las 9 y las 10 de la mañana
y que no hay testigos, ya que esa parte de Darragueira está cortada y los autos
pasan por la esquina opuesta. Nadie vio nada.
- No se habla mal de los muertos, pero es muy probable
que se haya querido hacer el loco con alguna mujer y le dieran lo que merecía -
Digo, resuelta
Sebastián asiente…
- ¿Vos no viste nada, Vero?
- Si, como de costumbre, me dijo uno de sus piropos y
para no variar, lo mandé a la mierda y seguí caminando, Seba.
- ¡Ni hablar! - Resopla - Voy a llamar de una vez,
amor…
Me da otro beso y vuelve a salir y yo me pregunto,
¿habrá sido eso? ¿Será que vi algo de lo que pasó y mi cabeza lo anula por
miedo?
A su chiinnnn... ESTO LO QUE ESTÁ ES BUENÍSIMOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! MAAASSSSSSSSSSSSSSSSS
ResponderEliminarOh Oh, yo creo que fue Vero la que mató al Gordo Soreteeeeee....Me encantaaaaa jajajajaj quiero maasss!!!!
ResponderEliminarwow esta mas qe bueno esto jaja...qe hiciste vero??
ResponderEliminarNononononononoooo, ¿ES EN SERIOOOOO? ¿Para cuándo el próximo capítulo?
ResponderEliminarES ESTUPENNNDOOOOOO MEEEEEE ENCANNNTOOOOOOOOOOOO ESTA BUENISIMOOOO Y LO QUE LE SIGUEE JAJAJAJAJA Q COSAS CHE INSISTO DEBERIAS HACER UN LIBRO MARUUU !!!! SERIA EXITO EN VENTAS :D
ResponderEliminarwoow ella lo mato? quiero mas caps! :*
ResponderEliminarNo puede ser será q lo mato ??????
ResponderEliminarUfffffff me encanta esta novela..........*